La Medicina Suprema considera que la salud es lo natural, con ella nacemos y la conservamos mientras las condiciones de nuestro organismo le permitan manifestar los atributos inteligentes que la sustentan, por lo tanto centramos nuestro esfuerzo en colaborar para recuperar esas condiciones y consecuentemente la capacidad autosanadora natural, que es un atributo irreemplazable e insustituible de la
propia naturaleza. En este caso el enfermo no es un paciente, es activo y responsable de sus hábitos de vida y pensamientos, que lo hacen merecedor de su salud y de una consciencia más despierta. Reconocer estos principios es lo que ha conducido nuestro proceso que es dinámico y evolutivo, de la complejidad a la simplificación ganando en eficiencia. En otras palabras:
“Somos conscientes de que solo la naturaleza tiene el poder de sanar, generar, regenerar, dar o quitar la vida en obediencia a las leyes justas, perfectas de la creación, manifestación de la Inteligencia Suprema del Dios Vivo para los hombres vivos”
“La Medina Suprema no es creación de los hombres. Siempre ha existido, existe y existirá como atributo Divino de la Creación”.
“El cuerpo es el templo donde moramos, es el gran laboratorio alquímico y la naturaleza es la gran farmacia de Dios a disposición de los hombres despiertos y conscientes, responsables de sus procesos de vida”.
“No somos sanadores y no nos atribuimos el mérito de la sanación. Somos maestros de nuestro cuerpo y obreros de la naturaleza al servicio de la Gran Obra”
Saludos cordiales,
Lautaro Puglisevich
Naturópata Acreditado MINSAL, Orientador, Editor de INCIAMEDIS.COM