18/10/2026
A veces, el enojo aparece en cosas pequeñas cuando las cosas no salen como esperábamos, cuando tenemos que repetir algo muchas veces, cuando sentimos que nadie nos escucha o cuando un imprevisto viene a sumarse a todo lo que ya teníamos que hacer, cuando alguien nos pide algo y sentimos que no tenemos más energía para dar, cuando nos cuesta delegar.
Nos irritamos con facilidad, tenemos menos paciencia, nos molestan cosas que antes tolerábamos y, a veces, terminamos descargando ese enojo con personas que queremos. Después puede aparecer la culpa, junto con la pregunta
❓❗¿qué me está pasando?❓❗
Pero, a veces, el enojo no comienza en ese momento.
Puede haber cansancio acumulado, frustraciones, decepciones que no hemos terminado de elaborar, necesidades que llevamos tiempo postergando o la sensación de tener que responder a demasiadas demandas sin suficiente espacio para nosotras.
Y cuando llevamos mucho tiempo intentando llegar a todo, adaptándonos o sosteniendo más de lo que podemos, situaciones que en otro momento habríamos podido manejar pueden empezar a sentirse insoportables.
Esto no significa que todo lo que hacemos desde el enojo esté justificado, ni que siempre haya algo más profundo detrás de cada irritación. Pero sí podemos preguntarnos si hay algo que necesitamos atender, comprender o hacer de una manera diferente.
📌En lugar de juzgarnos por estar enojadas, podemos empezar a preguntarnos
📝📝
¿qué me está sobrepasando?
¿qué me está doliendo?
¿qué estoy necesitando y no estoy pudiendo reconocer?
¿hay algo que necesito cambiar o algún límite que me cuesta poner?
Porque no siempre podemos cambiar lo que sucede a nuestro alrededor, pero sí podemos aprender a reconocer nuestras señales, comprender qué nos pasa y encontrar otras maneras de responder.
No somos una mala persona por sentir rabia. Y tampoco tienes que resignarte a vivir permanentemente enojada. Hay cosas que podemos empezar a comprender, elaborar y hacer de otra manera. 💜
Lindo domingo
Abrazos Dani🌿