Ps. Daniela Pardo

Ps. Daniela Pardo Ayudo a mujeres a:
Conocer y sanar su historia desde el amor propio y aceptación compasiva
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Estar con mi niña interior y mirarla no ha sido fácil.Durante mucho tiempo pensé que conectar con ella sería algo natura...
06/06/2026

Estar con mi niña interior y mirarla no ha sido fácil.

Durante mucho tiempo pensé que conectar con ella sería algo natural. Que sentiría ternura, compasión o alivio.

Pero la verdad es que muchas veces ha sido todo lo contrario.

Sentir su dolor me ha confrontado con emociones incómodas; la vergüenza, rabia, tristeza y hasta cierto rechazo hacia lo que siento.

Y no voy a mentir.

No ha sido un camino fluido.

Todavía estoy en él.

Porque mirar las dificultades que tengo hoy como adulta y descubrir su raíz suele llevarme a una misma conclusión:

"Siempre fue esto lo que me pasaba."

Y darme hoy lo que necesité entonces ha sido un recordatorio constante de mi parte más vulnerable.

¿Les ha pasado en terapia que quieren conectar con su niña interior o sanar rápido aquello que duele?

Pero cuando empiezan a sentir de verdad lo que hay debajo, aparece algo que dice:

"Ay no... mejor no tanto."

"Mejor no voy más profundo."

"Mejor me distraigo."

Y es que muchas veces no solo nos duele el dolor de esa niña.

También nos duele acercarnos a él.

Porque durante años aprendimos a sobrevivir alejándonos de ciertas emociones, necesidades o experiencias.

Por eso hoy creo que el camino no siempre va de sanar rápido.

Aunque muchas veces ese sea el motivo por el que llegamos a terapia.

Con el tiempo he descubierto que cuanto más lento, cuidadoso y respetuoso es mi acercamiento hacia ella, más puedo conectar.

Con ella.

Y conmigo.

Porque sanar no siempre es llegar rápido a un lugar distinto.

A veces es aprender a permanecer, poco a poco, junto a aquello que durante años no pudimos sostener.

Y desde ahí, construir una relación diferente con nuestra historia.

A veces vamos a terapia pensando que queremos “superar una herida”…y terminamos entendiendo que la herida vuelve a apare...
21/05/2026

A veces vamos a terapia pensando que queremos “superar una herida”…

y terminamos entendiendo que la herida vuelve a aparecer especialmente cuando algo —o alguien— nos importa.

Nos puede pasar con una pareja.
Con una amistad.
Con un hij@
Con una psicóloga incluso.

Y entonces nos asusta esto

Porque pensamos que sanar se iba a sentir como “ya no me afecta”

Pero no siempre funciona así.

Sobre todo cuando hablamos de heridas vinculares.

Porque si nuestro dolor ocurrió dentro de relaciones importantes, es bastante probable que vuelva a tocarse dentro de relaciones importantes.

No necesariamente porque el vínculo sea malo.

Sino porque el vínculo importa.
Y lo que importa… mueve capas profundas.

Entonces aparece la sensibilidad.
El miedo a que no seamos suficiente.
La necesidad de cercanía.
La vergüenza de necesitar.
La rabia cuando no nos sentimos considerada.
Las ganas de alejarnos cuando justamente queríamos quedarnos

Y pensamos
"no avancé nada."

Pero quizás esto no es retroceso

Quizás estamos viendo la herida en vivo, dentro de un vínculo real, no solo hablándola desde lejos.

Y eso cambia mucho las cosas.

Porque hay dolores que no sanan únicamente entendiéndolos

También necesitan una experiencia distinta.

Un vínculo donde podamos existir con lo que sentimos
Donde podamos necesitar sin desaparecer por eso.
Donde podamos mirar nuestras reacciones sin reducirnos a ellas.

Y nadie nos explica esto
que sanar una herida relacional muchas veces no se parece a dejar de activarnos

A veces se parece más a aprender a vivir el vínculo sin abandonarnos cada vez que la herida aparece.

Abrazos
Dani 🌱

Este es mi primer Día de la Madre.Y hay algo de la maternidad que no sabía que podía sentirse tan hermoso… y tan vulnera...
10/05/2026

Este es mi primer Día de la Madre.
Y hay algo de la maternidad que no sabía que podía sentirse tan hermoso… y tan vulnerable al mismo tiempo.

Porque la maternidad no solo trae amor.
También abre historias.

Historias sobre cómo fuimos cuidadas.
Sobre lo que recibimos.
Y también sobre lo que nos faltó.

A veces, mientras sostenemos a nuestros hij@s, aparecen partes nuestras que también necesitaban ser sostenidas.

Y entonces maternar puede sentirse profundamente desafiante, cuando una nunca aprendió del todo cómo se veía una contención segura,
cuando crecimos sintiendo que había que ser fuertes, cuando no siempre hubo alguien disponible emocionalmente para nosotras.

Hay días donde amar a un hij@ y acompañarlo también duele.
No por él.
Sino por la niña que una fue.

Y este año, siendo madre, creo que también he podido mirar a mi mamá desde otro lugar.

Ella es mi mamá.
Pero hoy, quizás más que nunca, también he podido ver a la mujer detrás de la madre.

A la mujer con su historia, sus heridas, sus límites, sus recursos emocionales y también sus propias ausencias.

Y creo que la maternidad tiene algo de eso;
nos confronta no solo con quienes somos como madres, sino también con la manera en que empezamos a mirar a nuestras propias madres.

No para justificar dolores.
Ni para invalidar lo que faltó.
Pero sí para comprender que muchas mujeres maternan desde lo que pudieron, desde lo que aprendieron y desde lo que también les faltó a ellas.

Y aun así, dentro de todo eso, hay algo profundamente bello; la posibilidad de construir un vínculo distinto.
Más consciente.
Más presente.
Más humano.

Quizás no desde la perfección, sino desde el intento amoroso de no repetir ciertos abandonos emocionales.

Y hoy también pienso en todas las mujeres para quienes el Día de la Madre remueve tristeza, ausencia, rabia o heridas.
Porque no todas tuvimos una madre que se sintiera hogar.

A veces maternar también implica aprender a darnos a nosotras mismas aquello que necesitábamos recibir.

Abrazos hoy para quien lo necesite
Dani 🌱

La comparación, la necesidad de ser elegidas, el miedo al rechazo o a no ser suficientes… muchas veces hablan más de dol...
08/05/2026

La comparación, la necesidad de ser elegidas, el miedo al rechazo o a no ser suficientes… muchas veces hablan más de dolor vincular

Inspirado en Envidiosa y en cómo el trauma relacional puede marcar la forma en que buscamos amor, reconocimiento y valor. 💜

Con cariño
Dani 🌱

Mis reconocimiento y agradecimiento para todos los trabajos que suceden puertas adentro y hacen posible la vida.CariñosD...
01/05/2026

Mis reconocimiento y agradecimiento para todos los trabajos que suceden puertas adentro y hacen posible la vida.

Cariños
Dani 🌱

08/04/2026

Hoy quiero compartir algo distinto, desde un lugar más íntimo… pero también desde mi rol profesional.

Convertirme en mamá no solo ha sido una experiencia de amor.
Ha sido también un encuentro conmigo misma… en lugares que no esperaba.

Como psicóloga, he acompañado a muchas mujeres en sus procesos.
He hablado de trauma, de apego, de heridas de infancia…
pero hoy, muchas de esas cosas no solo las entiendo, las siento.

La maternidad ha removido partes de mí que estaban en silencio.

Partes que:
– dudan si lo están haciendo bien
– se exigen más de la cuenta
– se asustan frente a lo desconocido
– quieren controlar para no sentir

Y también partes que:
– aman profundamente
– se abren a la vulnerabilidad
– aprenden a ir más lento
– necesitan sostén

Y en medio de todo eso, algo se vuelve muy claro:

No siempre duele lo que pasa…
muchas veces duele lo que esperaba que pasara.

Las expectativas que tenía sobre mí, sobre cómo sería este proceso, sobre cómo me iba a sentir…
también están presentes.

Y ahí es donde todo se vuelve más profundo.

Porque no se trata solo de maternar,
se trata de reconocer desde dónde estoy viviendo esta experiencia.

Hoy entiendo aún más a mis pacientes.
No desde la teoría, sino desde lo vivido.

Y también me recuerdo algo importante:

No necesito hacerlo perfecto.
Necesito poder mirarme con honestidad, con conciencia… y con cuidado.

Si estás en un momento de tu vida donde sientes que algo no está siendo como esperabas,
quizás no se trata de exigirte más,
sino de mirar más profundo.

Porque a veces, ahí es donde empieza el verdadero proceso.

Si esto resonó contigo, puedes guardarlo❤️

Con cariño
Dani 🌱

Hoy se cumplen 3 meses desde que me convertí en mamá de Íñigo 🤍Han sido meses intensos, reales. No voy a mentir: la mate...
19/03/2026

Hoy se cumplen 3 meses desde que me convertí en mamá de Íñigo 🤍

Han sido meses intensos, reales. No voy a mentir: la maternidad es una etapa profundamente desafiante. Y quiero hablarles desde ahí, desde mi experiencia real, con las contradicciones propias de la vida y de cada proceso humano. Porque no es solo bonita ni solo difícil; es una danza constante entre lo que imaginamos y lo que realmente vivimos.

Hace tres meses inicié este camino, donde comienza en entender mi cuerpo después del parto, luego conocer a este nuevo ser humano —tan pequeño y tan inmenso a la vez—, y desde ahí aprender a cuidarlo… pero también a cuidarme a mi. Lo mas complejo muchas veces.

Al inicio, me perdí. Fue un caos. Mis emociones estaban revueltas miedo, tristeza, la bendita culpa; era como estar en medio del mar, sintiendo que me ahogaba, hasta que poco a poco logré sacar un brazo a la superficie… y después otro. Fui encontrando pequeños apoyos, como flotadores, que me han ayudado a conocer mi forma, mi ritmo, mi manera de Maternar y que aun descubro.

En este proceso he visto cómo las expectativas, las comparaciones y la autoexigencia pueden arrastrarnos más hondo. Y aunque a veces aún me abruman, también he ido aprendiendo a soltar la idea de hacerlo perfecto y empezar a hacerlo posible.

Algo que se volvió muy claro en estos meses es la importancia de la red de apoyo. Maternar en soledad no es imposible, para muchas es una opcion pero sí mucho más difícil y, muchas veces, doloroso. Necesitamos de otros: en lo grande y en lo pequeño, en lo visible y en lo invisible.

Y en medio de todo eso, también está lo profundamente hermoso: mirarte, hijo, y sentir ese amor que no sabía que existía en mí.

Gracias por elegirme cada día, por mirarme con esos ojitos luminosos y recordarme, sin palabras, que vamos aprendiendo juntos. Gracias por darme la oportunidad de seguir creciendo, de seguir convirtiéndome en la mamá que necesitas.

Comparto esto no desde la perfección, sino desde lo humano. Desde el proceso real de una mujer que está aprendiendo a encontrarse en esta nueva etapa.

Por si a alguien le hace sentido: no estás sola.

Con cariño,
Dani 💚

Ser psicóloga es poder  habitar la escucha, reconocer heridas que piden cuidado, y abrir espacio para que el dolor se tr...
09/12/2025

Ser psicóloga es poder habitar la escucha, reconocer heridas que piden cuidado, y abrir espacio para que el dolor se transforme en algo más habitable.

No trabajamos con respuestas inmediatas, trabajamos con tiempo. Con silencio. Con miradas que se encuentran. Con cuerpos que aprenden a respirar distinto. Con historias que a veces llegan rotas y aún así contienen futuro.

Feliz día del psicologo/a, que sigamos trabajando por una humanidad más consciente, más suave consigo misma y más libre para sentir, ser y estar.

Con cariño
Dani 🌱

✨ Hoy quiero escribir unas palabras por el Día del Padre.Pero no para repetir lo de siempre, sino para reconocer especia...
15/06/2025

✨ Hoy quiero escribir unas palabras por el Día del Padre.

Pero no para repetir lo de siempre, sino para reconocer especialmente a aquellos que están transformando el viejo paradigma de lo que significa ser papá.

A esos padres que se cuestionan, que se permiten aprender, que no lo saben todo pero están ahí, presentes de verdad.
A los que no "ayudan", sino que ejercen su paternidad con responsabilidad, compromiso y amor cotidiano.
A los que se involucran como necesitan sus hijas e hijos, que cuidan, que sostienen, que están.
A quienes acompañan también a sus parejas, compartiendo el cuidado, el cansancio, la ternura.
Y especialmente con un abrazo al corazón de cada hija e hijo, de los papás que ya no están, pero siguen vivos en el recuerdo, en la historia, en el amor.

Un abrazo grande a cada uno de esos corazones que hoy celebran, reflexionan o extrañan.
Feliz Día del Padre 💛💜

Con cariño Dani 🌿

Cuando algo nos sacude; una discusión, una decepción, una sensación de fracaso, no basta solo con “ponernos de pie”.Nues...
06/06/2025

Cuando algo nos sacude; una discusión, una decepción, una sensación de fracaso, no basta solo con “ponernos de pie”.

Nuestro cuerpo, nuestro sistema emocional, necesita también un gesto de consuelo, de contención
Un lugar seguro que nos diga: "estás bien ahora".
Que nos ayude a regular todo lo que se activó por esa amenaza o ese dolor.

Pero muchas veces, eso no llega.
Y aprendemos a "seguir como si nada", a no pedir, a endurecernos.
Y aunque parezca que funcionamos, adentro hay una parte que sigue esperando ese abrazo que nunca llegó.

🌿 En terapia, muchas veces aparece ese anhelo.
La necesidad de que alguien te abrace después de la caída, no solo que te diga "tienes que levantarte".

Hoy quiero recordarte que pedir consuelo no es debilidad, es reparación.
Y si no tienes quien te abrace hoy, puedes empezar por ti misma
Con una pausa, con una mano al pecho, con una palabra amable que te diga:
"Fue difícil. Pero ahora estás a salvo."

Con catoño, Dani 🌿

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