12/03/2026
EL EGOÍSMO Y LA AYUDA A LOS DEMÁS
«Si nos queremos referir a alguien que solo piensa en si mismo, eso no se llama egoísmo, esa es una de las tantas interpretaciones falsas que nos ha vendido la cultura, hemos hecho mala interpretación de la palabra egoísmo. ¿Saben porqué hay tanta baja autoestima en los seres humanos?, porque se nos enseñó que pensar en si mismo es egoísmo y que teníamos que pensar en los demás para ser bueno.
Lo primero no se llama egoísmo, se llama auto‐valoración, y pensar en los demás, en lugar de pensar en mi, no se llama ser bueno, eso se llama ser ignorante.
¿Qué sería lo sabio?, lo sabio es la persona que comprende dos cositas:
1- Que si yo aspiro a servirle a los demás, porque los demás son importantes para mi, primero necesito tener con qué SERVIRLES.
2- saber cómo servirles y que no podré adquirir la condición de servir a otra persona ni a muchas personas, a menos que yo haya pensado en mi cómo adquirirla.
Si la persona adquirió cómo servir a los demás, será una persona que tiene la capacidad para ser feliz y tiene la capacidad para tener sus recursos, es decir, será abundante. Eso no lo ha podido conseguir si no se ha valorado a si mismo, si no ha pensado en él mismo.
En cuanto a las demás personas, no se trata de pensar en ellos y no pensar en mí, se trata de otra cosa diferente. Se trata de comprender que todos los seres en el universo son importantes y que las personas a nuestro alrededor, cualquiera que ellas sean, son importantes para nosotros. Si son importantes, entonces tengo la disposición de amarlos y de servirlos en la proporción que corresponda a la experiencia de cada uno de ellos, allí ya hablaríamos de sabiduría.
Pero la persona que creyó que ser egoísta es pensar en si mismo, no va a tener ningún recurso y ninguna
sabiduría. Me encantaría solucionar los problemas a los demás y no he podido solucionar los míos… ¿qué le
ofrezco yo a alguien?, nada, por esa mala interpretación.
La persona más importante en el universo para cada uno de ustedes, son ustedes mismos, no hay nadie más importante, y en segunda instancia, todos los demás seres del universo, podrán recibir de cada uno de ustedes, lo que ustedes tengan para ofrecerles, pero si no tienen nada, ¿qué les ofrecen? Primer tengo que tener valores para poderlos ofrecer.
Jamás se les ocurra pensar que es egoísmo pensar en mi; si no se valoran no podremos hacer nada.