31/03/2026
Atreverse no es sentirte capaz. Es avanzar igual, con miedo y todo. Nadie llega lejos sin haberse caído mil veces antes. Y nadie descubre de lo que es capaz sin haberse sentido, primero, completamente insuficiente. Son las dudas, los miedos, los días en que no queres seguir, pero seguís igual. Eso, sobre todo, es el logro. Es mejor una vida llena de intentos y errores, que una vida entera preguntándote: y si sí podía?
La vida es tan incierta, y hay que admitir que tiene cierto humor negro. Te lleva por caminos que jamás imaginaste que atravesarías. Y te enseña, a porrazos, que no se trata de evitar caídas ni de tener todo bajo control, sino de arriesgarse, incomodarse, elegir caminos que a veces no vienen con garantías, atreverte a lo que te mueve, aunque dé miedo. De aceptar que crecer también implica perder, soltar, equivocarse. De aprender a vivir sin certezas, pero con valentía.
Y otra cosa: hacelo por vos. No para demostrarle nada a nadie. No por el aplauso. No por el qué dirán. La gente está ocupada con su propio caos, sus propias dudas, su propia vida incierta. No tenés tanto protagonismo en la cabeza ajena como creés. No sos tan importante, te juro 🤭 Y qué alivio que sea así. Al final del día, la única persona que estuvo ahí en cada momento, en los días buenos y malos, en las victorias y en los derrumbes, eras vos! Hacelo por esa persona que siempre está. Que nunca te abandona. Y qué regalo si además tenés personas en tu vida que también celebran cada paso, que están en las buenas y en las malas. Pero eso es un bonus. No el centro.
Gracias a cada persona que fue parte de este logro. Gracias por cada palabra de aliento en los momentos exactos en que más las necesité. Por los gestos de apoyo, de cariño, de presencia. Por creer en mí incluso cuando yo dudaba de mí.
Y sobre todo, gracias a mí. Por no soltarme cuando más ganas había de soltar. Por quedarme incluso cuando era difícil. Por insistir. Por haberme demostrado que sí puedo, y que siempre pude.