26/07/2026
Siempre hay una primera vez 🙏🏻✨
Ayer me correspondió vivir una de ellas. Como delegada de pastoral, fui guía de la Eucaristía familiar de los Quintos Básicos.
Cuando llegué me acerqué a la hermana y le dije:
“Yo soy la guía… por favor, guíeme.” 😂🙏🏻
Me explicó todo, tomé mi guion y allá fui.
Mi tarea era acompañar el desarrollo de la celebración: dar la bienvenida, introducir los distintos momentos, dar paso a las lecturas y acompañar las etapas de la liturgia hasta la despedida.
Y entre todo aquello, el padre dejó una pregunta resonando:
¿Dónde está nuestro tesoro?
¿Es una religión? ¿Nuestra pareja? ¿Un hijo o hija? ¿Alguna cosa externa? Pero detrás de este cuestionamienti había una pregunta mucho más profunda:
¿Qué es aquello que verdaderamente atesoramos?
Y seguramente la respuesta es diferente para cada uno.
También descubrí algo muy bonito en esta primera experiencia: una celebración no la hace quien está frente al micrófono.
Todo fluyó gracias a una comunidad que colaboró: el coro de niños con sus voces; quienes voluntariamente participaron en el Perdón y las Lecturas; mi hija leyendo las peticiones de la Oración Universal; la delegada de 5°A presentando la ofrenda; y todos quienes participaron de la Eucaristía. 🙏🏻
Cada uno tuvo un lugar y una tarea. Yo simplemente fui acompañando ese recorrido, dando paso de un momento al siguiente.
Al terminar, la hermana me dijo que lo había hecho muy bien.
—Nunca lo había hecho antes, le confesé.
—Siempre hay una primera vez, respondió. ❤️
Y tenía razón.
Hay primeras veces en las que necesitamos preguntar, dejarnos enseñar y confiar. Y algunas nos recuerdan que cuando existe colaboración y disposición para servir, cada aporte ayuda a construir algo mucho mayor.
Me fui agradecida por la experiencia y por todas las personas que hicieron posible esta hermosa celebración.
Y con aquella pregunta todavía resonando:
¿Dónde está tu tesoro?
Yo sé dónde está el mío. ❤️
¿Y tú? ¿Sabes dónde está tu tesoro? 🙏🏻✨