01/06/2026
Hoy enfrentamos desafíos en torno al conocimiento y concienciación sobre la vivencia del autismo, donde es esencial modificar la comprensión y el lenguaje que utilizamos; cuestionando la noción del déficit y avanzando hacia un entendimiento empático.
Las personas autistas pueden presentar desafíos reales, que requieren de apoyo y comprensión por parte del entorno, incluyendo diferencias en la comunicación e interacción social, la interpretación de señales implícitas; identificación y expresión de emociones y/o formas particulares de relacionarse con sus intereses.
Es clave comprender estas vivencias empíricamente, así como cuestionar los estereotipos y estigmas que persisten sobre el autismo (p.ej., que evitan las relaciones; que no tienen empatía; o que son incapaces de comprender las interacciones sociales y participar en ellas), dado que afectan el bienestar, limitan la posibilidad de participación y dificultan la comprensión mutua entre personas autistas y no autistas. Finalmente, la estigmatización conduce, muchas veces, a ocultar los rasgos autistas y constantemente realizar grandes esfuerzos por cumplir con las expectativas de una sociedad no autista; lo que conocemos como camuflaje social (Cancino-Barros et al., 2025). Aunque esto pueda facilitar la inserción en distintos contextos, también puede afectar la propia identidad y autoestima, generar desgaste a nivel emocional, físico, y ocasionar malestar (Bradley et al., 2021; Hull et al., 2021; Pyszkowska et al., 2025; Turnock et al., 2022).