28/05/2025
Aunque nos traten de homogeneizar para convertirnos en datos masticables por la IA, lo cierto es que cada ser humano es diferente; con su propio jardín interior de flores únicas, con un cuerpo conformado por átomos que han transitado por lugares distantes del cosmos, atravesado por una historia que es la suma de muchas historias y también secretos y mentiras. Y también el fruto de su propio camino de pasos guiados y chispas de claridad.
El llamado interior es latente, en cada respiro. Si no lo escuchamos simplemente nos enfermamos, nos hacemos presa de nuestra mente, que manifiesta en el cuerpo su disconformidad con aquello que no nos atrevemos, o no podemos solucionar. Falta la fuerza, de voluntad, o claridad, o ese entorno que nos arrastra. "déjalo ahi no mas, para que te vas a complicar, para que abrir la herida".
Pero la herida esta abierta y supurando, no se ha ido a ningún lado. Y no es fácil,para algunos a veces toma una vida, llegar al lecho de muerte o para otros la decisión de un milisegundo. Verbos hay muchos, pero uno que cuesta bastante es el perdón.
Afortunadamente la madre tierra es muy generosa y nos ama tanto a pesar de todo, que ha puesto a nuestra disposición herramientas que permiten abrir esos surcos lentamente. A traer de regreso la memoria al cuerpo, a los sistemas, de como deben actuar o llevar a cabo ciertos procesos. A nuestra mente traen orden al caos del bullicio y el juicio interno.
Lo hace a través de plantas y hongos, hermanos que nos acompañan en este viaje vital, hermoso y trágico, donde cada día aprendemos a veces sin querer, a veces en la dureza, pero ojalá siempre en la compañía de aquellos que amamos.
Te acompaño en este viaje, con medicina de la madre tierra preparada a la medida de ese Ser único que eres. No prometo la panacea ni mucho menos, pero si un alivio a las cargas, a que sonrías más y puedas sentarte a descansar o a mirar la vida en una nueva profundidad.
🌿🍃🌱