31/07/2026
No permitas que el día termine con heridas sin atender. Hablar, pedir perdón, escuchar y aclarar los conflictos antes de que crezcan evita que la amargura eche raíces en el corazón. Eso fue lo que Pablo quiso enseñarnos al decir que no dejáramos que el sol se pusiera sobre nuestro enojo. Jesús nos dio el mayor ejemplo: cargó con nuestra culpa para restaurar nuestra relación con Dios. Que cada día termine con reconciliación, no con resentimiento.