05/06/2026
En lo personal, la astrología en la maternidad ha sido una herramienta reveladora.
No porque me diga quiénes son mis hijos o quiénes llegarán a ser, sino porque me ayuda a comprenderlos más allá de mis expectativas, mis miedos o mis deseos para ellos.
En lo cotidiano, cuando estoy en crisis por mis sombras o las suyas, me ha permitido recordar que no todo es personal. Por supuesto, hay momentos en los que lloro, me frustro, me quejo, soy impaciente e incluso dudo, pero también he aprendido a reconocer y honrar la naturaleza única de mis hijos.
La astrología me ha ayudado a abrazar aquello que vinieron a desarrollar, incluso cuando algunas de sus características me desafían, me confrontan o me asustan.
También me ha mostrado cómo el sistema familiar comparte ciertas energías, temas y aprendizajes que se repiten de generación en generación, y cómo estamos invitados constantemente a vivir esas energías de una forma nueva, más integrada y más libre.
Por eso, la carta astral infantil no es para predecir quién será un niño, sino para comprenderlo, acompañarlo y crear el espacio para que pueda convertirse en quien ya vino a ser.