02/09/2026
Antes de cualquier incisión hay un paso que casi nadie ve pero que define el resultado final: la marcación preoperatoria. Es el momento en el que, con la paciente de pie y completamente consciente, trazo sobre el cuerpo las líneas, puntos de referencia y medidas exactas que van a guiar cada movimiento en el quirófano.
¿Por qué de pie y no acostada? Porque la gravedad reacomoda los tejidos por completo. Una marcación hecha en la camilla no representaría la anatomía real del cuerpo en su posición natural, y eso puede alterar la simetría final. Por eso este paso se hace siempre antes de la sedación, de pie, frente a frente con la paciente.
Un dato que pocos conocen: buena parte de esas líneas no solo marcan por dónde se va a operar, también marcan por dónde NO se va a cortar. Trazamos los pliegues naturales de la piel para esconder ahí las futuras cicatrices, de manera que con el tiempo se vuelvan casi invisibles. Esa decisión se toma minutos antes de entrar a cirugía, con el cuerpo de pie, y no se puede improvisar después.
En más de dos décadas de trayectoria, este es un paso que nunca delego. Exige el mismo criterio clínico que la cirugía misma: conocer la anatomía de cada paciente, anticipar cómo va a responder su piel y planear con exactitud milimétrica antes de tomar el bisturí.
Detrás de cada resultado natural hay una planeación así de meticulosa. Si estás pensando en una cirugía plástica, escríbenos por WhatsApp: en tu valoración también te explico este proceso paso a paso.