22/04/2026
Nuestros mu***os se esconden en la cotidianidad, les pensamos alejados y luego, ahí están: en una canción, en una frase.
Nuestros mu***os juegan con nosotros cada día, les escuchamos, reímos y continuamos.
Nuestros mu***os corren en nuestra sangre, nos miran cuando estamos frente al espejo. Nos consuelan cuando lloramos su ausencia. Luego se van.
Nuestros mu***os nos acompañan cuando cocinamos, cuando juntamos los trozos de un trajín al final del día. Están ahí, no reprobando, no evaluando, sólo están.
Nuestros mu***os nos miran continuar sin ellos, nos contemplan como una obra en construcción, nos ven caernos rendidos y volvernos a levantar. Nuestros mu***os van con nosotros a todas partes, los llevamos, no como una carga, sino como parte de lo que somos.
Nuestros mu***os ocasionalmente se ausentan, eso creemos pero siguen ahí, prestos a sorprendernos cuando damos por hecho que se fueron. Nuestros mu***os nunca se irán, volverán una y otra vez, a veces con más fortaleza, a veces más débiles, pero ahí. ¿Les sientes?
Nuestros mu***os se esconden en la cotidianidad.