08/03/2026
En el 8M quiero agradecer el privilegio de acompañar a mujeres en sus procesos psicoterapéuticos.
En cada encuentro aparece algo profundamente valioso: la posibilidad de reconstruir narrativas que validan sus experiencias, honran su historia y reconocen tanto su individualidad como las comunidades que las sostienen.
Ser testigo de estos procesos de conciencia, dignidad y transformación es una de las responsabilidades más humanas y significativas de mi trabajo.
Gracias a cada mujer que confía su historia y se permite seguir escribiéndola con mayor libertad.