25/02/2026
Hoy en Psicología y Fé, traemos una frase de Mateo 6, la cual nos lleva a una reflexión sobre las emociones y la importancia de controlarlas.
Esta frase resuena muchísimo con el concepto de vivir en el presente, una habilidad clave de la inteligencia emocional. Angustiarse por el futuro, que es incierto y está fuera de nuestro control, es una fuente principal de ansiedad. Desde la psicología, entendemos que este tipo de rumia mental sobre lo que podría pasar genera un estrés crónico que afecta directamente nuestra salud mental y física.
La inteligencia emocional nos equipa para esto. Implica:
Autoconciencia: Reconocer que estamos sintiendo angustia por el futuro, identificar esos pensamientos catastróficos y entender cómo nos afectan. Sin esta conciencia, es fácil quedar atrapado en el ciclo de la preocupación sin fin.
Autorregulación: Una vez que identificamos esa angustia, la inteligencia emocional nos permite gestionar esa emoción. Esto no significa ignorarla, sino aprender a redirigir el enfoque, quizás a través de técnicas de mindfulness o reestructuración cognitiva, para traer nuestra mente de vuelta al presente. En lugar de dejarnos llevar por el "qué pasará", nos enfocamos en el "qué puedo hacer hoy".
Cuando logramos esto, las repercusiones en nuestra salud son muy positivas:
Reducción del estrés crónico: Menos preocupación por el futuro se traduce en niveles más bajos de cortisol, la hormona del estrés, lo que protege nuestro sistema cardiovascular, digestivo e inmune.
Mejor salud mental: Disminuye el riesgo de trastornos de ansiedad y depresión. Vivir en el presente fomenta la gratitud y la apreciación por lo que sí tenemos y podemos controlar.
Mayor resiliencia: Al enfrentar los "problemas de cada día" de manera consciente y regulada, desarrollamos una mayor capacidad para adaptarnos a los desafíos, sin que nos paralice la incertidumbre general del mañana.
Así que, en esencia, esa frase nos invita a usar nuestra inteligencia emocional para soltar el lastre del futuro y enfocarnos en el aquí y ahora, cuidando nuestra salud mental y física en el proceso. Es un recordatorio poderoso de que nuestro bienestar se construye día a día.