18/07/2026
Hay personas que llegan a nuestra vida y permanecen. No porque hayan prometido quedarse para siempre, sino porque un día compartieron con nosotros algo que ya no puede deshacerse: tiempo.
Quizá el amor nunca haya sido un sentimiento extraordinario. Tal vez sea algo mucho más sencillo y, por eso mismo, mucho más difícil: permanecer cuando sería más fácil distraerse, escuchar cuando nadie nos obliga, mirar al otro con verdadera presencia en un mundo que vive con prisa.
sabemos que los vínculos no se sostienen por la intensidad de un momento, sino por la repetición de pequeños gestos. Una conversación, un abrazo, un silencio compartido. Son esas experiencias las que, poco a poco, construyen la seguridad de sentir que alguien está ahí.
Al final, quizá no recordemos todo lo que nos dijeron. Pero sí recordaremos quién nos hizo sentir que, por un instante, no estábamos solos. , , ,