28/05/2026
Cuando desarrollas el “yo como contexto”, aprendes a observar tus pensamientos, emociones y recuerdos desde una perspectiva más amplia, sin quedarte atrapado en ellos.
Empiezas a entender que tú no eres el contenido de tus pensamientos; eres el espacio donde ocurren tus experiencias.
Simplemente eres tú, un jueves en la mañana, en tu oficina, teniendo el pensamiento o el recuerdo de esa persona.
El problema aparece cuando no eres consciente del momento presente. Cuando olvidas que estás aquí y ahora, fácilmente entras en un bucle de pensamientos negativos repetitivos.
Entonces te fusionas con lo que piensas, viajas al pasado a través de los recuerdos o al futuro a través de la incertidumbre, alejándote por completo del presente.
Y ahí comienzan muchos problemas: procrastinación, estrés, pérdida de sentido, ansiedad, distanciamiento social…
El “yo observador” te enseña justamente eso: dar un paso atrás y observar sin identificarte con cada pensamiento.
¿Cuál es tu mayor dificultad al momento de relacionarte con tus pensamientos? 👇🏻