11/08/2026
CADA VEZ QUE DEJO DE INTENTAR CAMBIAR AL OTRO, VUELVO A MÍ. 🌿
A veces creemos que aceptar al otro significa estar de acuerdo con sus decisiones.
Y no.
Podemos amar profundamente a alguien y sentir preocupación, miedo, tristeza o incluso disgusto frente a algunas de sus elecciones.
El aprendizaje comienza cuando puedo observar lo que ocurre dentro de mí:
Quiero convencerlo.
Quiero explicarle.
Quiero que vea lo que yo veo.
Quiero que elija diferente para poder sentirme tranquila.
Y entonces puedo recordar:
su camino le pertenece.
Y mi camino me pertenece a mí.
Aceptar no significa aprobar.
Significa reconocer la realidad tal como es en este momento y preguntarme:
¿Cómo quiero estar yo frente a esta realidad?
Ahí recupero mi capacidad de elegir.
Puedo hacer una pausa.
Respirar.
Sentir lo que está ocurriendo en mi cuerpo.
Escuchar mi miedo sin entregarle el volante.
Y volver a mis valores.
Porque esto no es algo que aprendemos una vez y queda resuelto para siempre.
Hay relaciones que vuelven a tocar nuestras heridas, nuestros miedos y esa antigua necesidad de proteger, anticiparnos o controlar.
Y cada vez que me doy cuenta, aparece una nueva oportunidad.
No necesito hacerlo perfecto.
Puedo volver.
Volver a mi centro.
Volver a mi poder.
Volver a mi paz.
🌿 No llegamos al hogar una vez y para siempre.
Volvemos. Y volvemos. Y volvemos.
✨ EJERCICIO — VOLVER A MÍ
La próxima vez que notes que quieres cambiar una decisión, una conducta o una manera de pensar del otro, haz una pequeña pausa.
Pon una mano sobre tu corazón y pregúntate:
¿Qué estoy sintiendo?
¿Qué estoy intentando controlar?
¿Qué le pertenece al otro?
¿Qué sí me corresponde a mí?
¿Desde qué lugar quiero responder ahora?
Respira lentamente tres veces.
Y completa:
“Aunque no pueda elegir por el otro, hoy sí puedo elegir __________.”
Tal vez sea guardar silencio.
Decir lo que pienso una sola vez.
Poner un límite.
Retirarme de una conversación.
Cuidarme.
Confiar.
O simplemente permitir que el otro haga su propio camino.
Eso también es práctica.
Eso también es amor.
🌿 Y cada vez que vuelvo a mí, vuelvo al hogar.
— Lucía Hernández Meisel