20/04/2026
Muchas personas creen que los límites se colocan para evitar que otros nos hagan daño, pero en realidad los límites tienen otro propósito más profundo: evitar que nosotros mismos nos lastimemos.
Un límite no es solo una reacción frente al comportamiento de alguien más, es una expresión de autoconocimiento.
Cuando conoces tus valores, tus necesidades y tus límites emocionales, empiezas a reconocer qué situaciones no puedes sostener sin lastimarte.
Por eso los límites no nacen del rechazo hacia los demás, nacen del respeto hacia ti.
Tener límites no es una señal de dureza, es una muestra de cuánto te conoces y cuando empiezas a conocerte con honestidad, decir “no” deja de sentirse como una culpa y empieza a sentirse como una forma de cuidado.
Con cariño,
Jhonny Figueroa – Psicólogo Clínico