06/08/2026
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Todas las enfermedades internas que pueden causar picazón en la piel.
Aunque muchas enfermedades propiamente dermatológicas pueden provocar picazón, como dermatitis, urticaria, psoriasis, escabiosis o infecciones por hongos, este síntoma no siempre nace en la piel. En ocasiones, puede ser una manifestación de una alteración interna, especialmente cuando el examen dermatológico no identifica una causa evidente y la molestia persiste durante semanas o meses.
La picazón de origen sistémico puede aparecer sin lesiones primarias visibles. Lo que suele encontrarse son marcas secundarias al rascado, resequedad, costras o engrosamiento de la piel. Entre las principales enfermedades asociadas se encuentran:
* Enfermedad renal: insuficiencia renal crónica avanzada y uremia.
* Enfermedades del hígado y las vías biliares: colangitis biliar primaria, obstrucción del flujo biliar, hepatitis C y colestasis del embarazo.
* Alteraciones hematológicas: policitemia vera, anemia por deficiencia de hierro, mastocitosis, linfoma de Hodgkin, linfomas no Hodgkin y mieloma múltiple.
* Trastornos endocrinos o metabólicos: hipertiroidismo, hipotiroidismo, diabetes y síndrome carcinoide.
* Infecciones: VIH, sarna, infecciones superficiales por hongos, oncocercosis y varicela.
* Enfermedades autoinmunes: dermatomiositis, esclerodermia y síndrome de Sjögren.
* Alteraciones neurológicas: prurito braquiorradial, notalgia parestésica, neuralgia después del herpes zóster, esclerosis múltiple y secuelas de accidentes cerebrovasculares.
* Causas psicógenas: depresión, ansiedad o estrés intenso, infestación delirante y anorexia nerviosa.
Esto no significa que toda picazón persistente indique una enfermedad grave. La resequedad de la piel, los medicamentos, los cambios ambientales y múltiples afecciones benignas son causas mucho más frecuentes. Sin embargo, merece valoración cuando es generalizada, dura varias semanas, interfiere con el sueño, no se acompaña de una erupción que explique el síntoma o aparece junto con pérdida de peso, fiebre, sudoración nocturna, cansancio marcado, coloración amarillenta, ganglios aumentados, cambios en la o***a o alteraciones intestinales.
La evaluación puede incluir una historia clínica detallada, revisión de medicamentos, examen completo de la piel y, según el contexto, hemograma y estudios de función renal, hepática, tiroidea, glucosa y hierro. La clave no es solamente intentar “quitar la picazón”, sino identificar qué la está causando.
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Aviso: La información proporcionada tiene carácter informativo y educativo. No sustituye la atención médica presencial ni una evaluación individual. Para cualquier duda o situación relacionada con tu salud, consulta con un profesional autorizado.