31/05/2026
Hace exactamente 2425 años, un hombre fue obligado a tomar cicuta.
¿Su delito real? Pensar que la democracia era un error. No solo conceptual, sino direccional.
Él polemizó sobre algo que hoy nos sigue estallando en la cara: ¿Cómo es posible que una masa de personas, sin ningún tipo de educación o filosofía real sobre el gobierno, tenga exactamente la misma potestad y poder de voto para elegir a quien guiará los designios de una nación?
Hoy vemos que esto sigue exactamente igual. Nada ha cambiado.
Comparto completamente su pensamiento y hago apología a quien prefirió morir por su verdad que vivir con sus mentiras. Llámenlo soberbio, llámenlo terco; pero prefirió el final antes que ceder ante una pena impuesta, curiosamente, por un juicio democrático. Alrededor de 500 personas del "pueblo" votaron "libremente" para condenarlo a muerte.
¿Será que hoy, en pleno 2026, no creer en la política, la democracia o la religión sigue siendo motivo de ejecución? Quizá ya no haya veneno legal, pero el linchamiento de la masa sigue ahí.
Les dejo un último dilema que él mismo planteó:
Imaginen a un montón de niños huérfanos que tienen que decidir quién va a ser su próximo tutor. Solo hay dos candidatos: un vendedor de dulces y un odontólogo.
Después de oír sus discursos sobre comer golosinas... ¿A quién creen que elegirían los niños?
Así funciona el voto. Así funciona la masa.
Quien fue este hombre?