Mi Ángel de Amor

Mi Ángel de Amor Esta página es un homenaje a mi amada hija Laura Manuela Paz Bueno, que siempre será Mi Ángel de Amor

Así imaginaba el cielo cuando era niñaHoy, mientras regresaba a casa, recordé que cuando era niña me decían que las pers...
15/07/2026

Así imaginaba el cielo cuando era niña

Hoy, mientras regresaba a casa, recordé que cuando era niña me decían que las personas que morían iban al cielo. En medio de mi inocencia, levantaba la mirada y estaba convencida de que todos los que partían de este mundo se mudaban a vivir entre las nubes.

Imaginaba que allá todos saltaban, sonreían y eran felices, tal como siempre nos han hablado del cielo.

Mi primer viaje en avión fue cuando tenía unos cinco o seis años. Solo recuerdo que, al despegar, esperaba con emoción llegar a las nubes. Iba pegada a la ventana, sin querer perderme ni un segundo de ese mundo maravilloso que había creado en mi imaginación.

Pero hoy… hoy daría cualquier cosa porque esa imagen que tenía de niña fuera real.

Solo quisiera mirar por esa ventana y encontrar a mi Ángel de Amor, a mi mamita, a mi hermanita y a mis hermanitos. Me gusta imaginar que están juntos, cuidándose, riendo y llenando de amor a mi bebé, porque sé que nadie podría consentirla más que quienes tanto la amaron aquí en la tierra.

La vida, al final, también es un poco el color que decidimos darle. Y yo prefiero seguir creyendo que existe un lugar donde el amor nunca termina.

Cada día extraño más a mis Ángeles. Y espero que, cuando llegue el día de reencontrarnos, pueda mirar a mi alrededor y decirles con una sonrisa:

“Así de bello imaginaba este lugar.”

Y tú… ¿cómo imaginas el cielo? Me encantará leerte.

Entré a esa sala de cirugía sintiendo que iba perdiendo, pero salí con la certeza de que Dios, una vez más, me permitió ...
02/07/2026

Entré a esa sala de cirugía sintiendo que iba perdiendo, pero salí con la certeza de que Dios, una vez más, me permitió ganar.



Hoy quiero hacer un recordatorio que sea eterno.Que jamás se me olvide que, cuando menos esperaba de la vida, Dios puso ...
02/07/2026

Hoy quiero hacer un recordatorio que sea eterno.

Que jamás se me olvide que, cuando menos esperaba de la vida, Dios puso en mi camino al hombre que me devolvió la tranquilidad de volver a creer en el amor.

Después de todo lo que había vivido, pensé que mi corazón jamás volvería a sentir esa paz que solo un amor sano puede regalar.

Pero Dios tenía otros planes.

A su lado aprendí que sí existe otra forma de amar: un amor que nace desde la libertad y no desde el apego; desde la paz y no desde el miedo.

En estos años hemos construido un amor tranquilo, sin intentar cambiarnos, respetando la esencia del otro. Hemos aprendido a caminar juntos, a crecer, a apoyarnos y a seguir eligiéndonos cada día.

Y si algo ha confirmado que este amor es un regalo de Dios, han sido estos últimos meses.

Llevo tres meses lejos de casa por mi cirugía y, aunque la distancia nos ha separado físicamente, jamás me he sentido sola.

Porque el amor verdadero no siempre se demuestra estando cerca. Muchas veces se demuestra permaneciendo, sosteniendo y acompañando, incluso cuando los kilómetros nos separan.

En cada llamada, en cada mensaje, en cada “¿cómo amaneciste?”, en cada palabra de ánimo, he sentido un amor incondicional que me ha dado fuerzas para seguir adelante.

Hoy entiendo que la distancia no debilita un amor verdadero; cuando el amor es sincero, la distancia solo nos recuerda que el corazón siempre sabe dónde está su hogar.

Después de tanto dolor, Dios no solo sanó mi corazón… también me enseñó que el amor más bonito es el que te da paz.

Hoy puedo decir, con el corazón lleno de gratitud, que sí… la vida regala un después.

Y ese “después” llegó para recordarme que aún era posible volver a sonreír, volver a confiar y volver a amar.

No sé cuánto tiempo nos regalará Dios para caminar juntos, y la verdad, ya no quiero medir el amor por los años.

Prefiero medirlo por la paz que me regala, por la tranquilidad que siento cuando pienso en nosotros y por la certeza de haber encontrado un compañero que, incluso en los días más difíciles, nunca ha soltado mi mano.

Gracias, amor, por cuidarme con tanta paciencia, por hacerme sentir tan amada aun en la distancia y por recordarme, cada día, que el amor verdadero no hace ruido… simplemente permanece.

Solo le pido a Dios que, mientras nos permita compartir este camino, nunca nos falten la fe, el respeto, la complicidad y esa paz que hoy es el regalo más hermoso de nuestra historia.

Porque hay personas que llegan para cambiarnos la vida, pero hay otras que llegan para devolvernos la paz.

Y tú, amor mío, llegaste para hacer ambas cosas.

Con todo mi amor y mi gratitud.







Los sueños que se fueron con nuestros Ángeles Cuando perdemos a alguien que amamos, comienza un duelo que va mucho más a...
24/06/2026

Los sueños que se fueron con nuestros Ángeles

Cuando perdemos a alguien que amamos, comienza un duelo que va mucho más allá de la ausencia física.

Nos duele perder a esa persona por todo lo que significaba para nosotros, pero también nos duele todo lo que se llevó con ella.

Y cuando el ser amado que perdemos es un hijo, la lista parece interminable.

A esas ausencias silenciosas se les conoce como pérdidas secundarias.

Al principio casi no las notamos, porque el dolor por la pérdida física ocupa todo el espacio de nuestro corazón. Pero con el paso de los días comienzan a aparecer una a una, y entonces entendemos que no solo perdimos a nuestro hijo.

También perdimos sueños.

Perdimos planes.

Perdimos rutinas.

Perdimos una parte de quienes éramos.

Perdimos abrazos que imaginábamos recibir, conversaciones que nunca sucedieron, celebraciones que soñábamos compartir y hasta la versión de nosotros mismos que existía cuando ellos estaban aquí.

Cuando perdemos un hijo, también perdemos el futuro que habíamos imaginado junto a él.

En mi caso, soñaba con ver a Manuela terminar sus estudios con excelentes calificaciones. Soñaba verla convertirse en médica, en cirujana plástica, porque así me lo decía entre risas. Me prometía que cuando se graduara me dejaría unos senos grandes y un abdomen plano. Lo de los senos se me cumplió, pero lo de la barriga todavía lo sigo esperando. 🥴🫣

Soñaba verla bailar el vals de sus quince años, verla enamorarse, graduarse, cumplir metas y construir su propio camino.

Fueron muchos sueños que tuve que aprender a guardar en el lugar donde descansan los sueños que no pudieron ser.

También perdemos parte de nuestra vida.

Yo sentí que perdí mi hogar.

Perdí mi rumbo.

Perdí la mujer que era antes de aquel terrible dia llegara a cambiar mi vida para siempre.

Durante mucho tiempo sentí que nada tenía sentido.

Mi hija estaba en el cielo.

Mi hijo comenzaba a construir su propio hogar.

Mi matrimonio había terminado.

Y yo me preguntaba cómo se suponía que debía seguir adelante cuando todo aquello que daba sentido a mi vida parecía haberse derrumbado.

Con los años entendí que no estaba enfrentando un solo duelo.

Estaba enfrentando varios al mismo tiempo.

Y comprender eso me permitió dejar de exigirme tanto.

Porque a veces somos muy duros con nosotros mismos, sin entender la magnitud de lo que estamos atravesando.

También perdemos la alegría.

Las ganas de vivir.

La ilusión por el mañana.

La esperanza parece esconderse y hasta la fe puede quedarse en pausa por un tiempo.

No porque dejemos de creer, sino porque el dolor es tan grande que nos cuesta entender lo que estamos viviendo.

La lista de pérdidas secundarias puede ser interminable.

Pero también he aprendido algo importante:

El tiempo, acompañado de amor, ayuda, fe y mucho trabajo interior, nos va entregando herramientas para sanar cada una de ellas.

Nada vuelve a ser igual.

Porque la verdad es que una parte de nosotros también se va con ellos.

Pero aun así, entre lágrimas, recuerdos y mucho amor, aprendemos a reconstruirnos con las piezas que quedaron de nuestro corazón.

No se trata de llenar el vacío.

Se trata de aprender a caminar con él.

Habrá días nublados.

Habrá lágrimas.

Habrá momentos en los que todo pese demasiado.

Y eso también forma parte del proceso.

Las heridas necesitan tiempo, no explicaciones.

Extrañar es inevitable.

Y cuando la nostalgia aparezca, no debemos esconderla.

Debemos permitirle salir, porque muchas veces es una de las formas que tiene el amor de seguir pronunciando su nombre desde el alma.

Tampoco debemos convertir el dolor en nuestro único lugar para habitar.

Ya bastante pesada es la ausencia para cargar además con el sufrimiento como castigo.

Y cuando la sonrisa vuelva a aparecer, debemos recibirla con gratitud.

Porque sanar no significa olvidar.

Sanar no significa amar menos.

Sanar significa aprender a recordar desde el amor y no únicamente desde el dolor.

Nuestros hijos no necesitan que dejemos de vivir para demostrarles cuánto los amamos.

Ellos necesitan que hagamos exactamente lo contrario.

Que sigamos caminando.

Que volvamos a sonreír cuando estemos listos.

Que abracemos la vida que aún tenemos.

Que hagamos de nuestro amor por ellos una luz para seguir adelante.

Yo no elegí la ausencia de mi hija.

Pero sí puedo elegir qué hacer con el amor que dejó en mi corazón.

Y mientras Dios me lo permita, elegiré convertir ese amor en fuerza, en esperanza y en motivos para seguir viviendo.

Porque cuando ya no sepamos qué hacer, siempre podremos hacer una promesa:

Seguir viviendo.

Vivir de una manera que honre el amor que compartimos con nuestros Ángeles.

Porque ellos ya no caminan a nuestro lado, pero siguen viviendo en nosotros.

Y hay amores tan grandes que ni siquiera la muerte puede borrar.

Sandra Bueno
Mi Ángel de Amor

Hoy elijo vivir, agradecer y disfrutar cada instante que Dios me regala.
12/06/2026

Hoy elijo vivir, agradecer y disfrutar cada instante que Dios me regala.

Hoy mi corazón está lleno de gratitud Hoy quiero dar las gracias a cada persona que se tomó un momento para escribirme, ...
10/06/2026

Hoy mi corazón está lleno de gratitud

Hoy quiero dar las gracias a cada persona que se tomó un momento para escribirme, enviarme una palabra de aliento y elevar una oración por mi salud.

Gracias a Dios, al anestesiólogo, a mi mastólogo, al cirujano plástico y a todo el equipo médico, la cirugía salió bien. Ahora continuamos de la mano de Dios mientras esperamos los resultados de patología.

Hoy solo puedo decir que me siento profundamente bendecida y agradecida por tanto amor.

Durante estos días he sentido el cariño, la compañía y las oraciones de familiares, amigos y de muchas personas que, aun sin conocerme personalmente, me han acompañado con su fe y sus buenos deseos. No imaginan cuánto bien le hicieron a mi corazón.

Una vez más confirmé que después de la tormenta siempre vuelve a salir el sol.

Cuando nos enfrentamos a enfermedades, pérdidas, miedos o desafíos que llegan sin avisar, la vida nos recuerda que somos más fuertes de lo que imaginamos. Cada batalla nos transforma, cada cicatriz cuenta una historia y cada nuevo amanecer nos regala una nueva oportunidad para seguir adelante.

No importa cuán grande parezca la tormenta de hoy; mantengo mi fe, sigo caminando y confío en que vendrán tiempos mejores.

Una vez más Dios me sostuvo de su mano, guió a cada profesional que participó en este proceso y me permitió salir adelante.

Ahora comienza una nueva etapa: la recuperación. Y también la asumiré con fe, paciencia, esperanza y mucha gratitud.

Gracias por estar, por preocuparse, por orar y por recordarme que nunca estamos solos cuando Dios y tantas personas bonitas caminan a nuestro lado.

Los abrazo con el corazón y les agradezco infinitamente cada muestra de cariño.

Se les quiere mucho.

¿Por qué motivo le das gracias a Dios hoy? Me encantará leerte.

A veces la vida pesa más de lo que imaginamos y sentimos que ya no vamos a poder con todo.Hoy llegó el día de mi interve...
09/06/2026

A veces la vida pesa más de lo que imaginamos y sentimos que ya no vamos a poder con todo.

Hoy llegó el día de mi intervención quirúrgica y, en este momento, solo me queda encomendarme a Dios. Le pido a Él que tome el control de cada detalle, y a mis Ángeles que guíen las manos de todo el equipo médico para que todo salga bien.

También quiero pedirles a ustedes que me acompañen con sus oraciones. Sé que Dios jamás abandona a quienes luchan en silencio y que, incluso en los días más oscuros, su amor sigue sosteniéndonos.

He aprendido que nunca debemos rendirnos, aunque el proceso parezca difícil y el camino se vuelva pesado. Las tormentas pasan, las heridas sanan y, después de los días más difíciles, siempre llegan tiempos mejores.

Hoy entro con algunos miedos, porque soy humana, pero también con una fe inmensa, porque sé que Dios ha estado conmigo en cada batalla y no me soltará de su mano en esta ocasión.

Gracias por acompañarme una vez más, por cada mensaje, por cada palabra de aliento y por cada oración elevada al cielo.

Entro confiando plenamente en que todo saldrá muy bien.

Dios está conmigo. 🤍🙏

Sandra Bueno

Otra cirugía más… y una vez más, de la mano de Dios Después de un diagnóstico de cáncer —un cáncer que gracias a Dios lo...
08/06/2026

Otra cirugía más… y una vez más, de la mano de Dios

Después de un diagnóstico de cáncer —un cáncer que gracias a Dios logré superar— he aprendido a vivir atenta a mi cuerpo y muy juiciosa con cada uno de mis controles.

Desde hace dos años venimos monitoreando unos nódulos en mis senos. Hasta el momento todo está en orden, pero por prevención, mi mastólogo y yo tomamos la decisión de retirar la glándula mamaria. Es un procedimiento que hoy en día es más común de lo que imaginamos, aunque no deja de ser una cirugía que despierta temores e incertidumbre.

Por eso aquí estoy, organizando documentos, exámenes y preparándome para este nuevo paso.

Me considero una mujer fuerte, pero no les voy a negar que ese monstruo llamado cáncer todavía visita mi mente de vez en cuando. El camino que ya recorrí no quisiera volver a recorrerlo jamás. Sin embargo, la vida me enseñó que no podemos asegurar qué nos espera mañana.

Quizás hoy solo estoy teniendo una conversación sincera con mi mente y sentí la necesidad de compartirla con ustedes.

Muchos recordarán que en el año 2019 ingresé a quirófano por un mioma que había crecido demasiado. Cuando los médicos realizaron la cirugía encontraron algo inesperado y posteriormente la biopsia confirmó aquello que nadie quería escuchar.

Desde entonces, cada control médico viene acompañado de emociones difíciles de explicar.

No les voy a mentir: me siento vulnerable cuando hablo de este tema.

Pero también recuerdo que mi madre me enseñó a ser fuerte y, sobre todo, a tomarme siempre de la mano de Dios.

Él ha sido quien me ha sostenido en cada cirugía, en cada tratamiento y en cada momento de incertidumbre.

Después de la quimioterapia han llegado más procedimientos, más anestesias, más medicamentos y también mucha ansiedad para mí y para mi familia. Por eso espero que esta nueva cirugía sea una de las últimas y que mi cuerpo pueda descansar después de tantos años de lucha.

Aún tengo miedos.

Hay días en los que la tristeza intenta visitarme y todavía me cuesta aceptar que mi cuerpo haya tenido que enfrentarse a una enfermedad tan dura como el cáncer.

Desde el día en que recibí el resultado positivo de mi prueba genética, aprendí a arrodillarme aún más ante Dios.

Todos los días agradezco por una nueva oportunidad de vida. Todos los días lleno mi corazón de fe, esperanza y confianza, convencida de que en Sus manos todo estará bien.

En este nuevo procedimiento sé que Dios y mis Ángeles guiarán las manos de cada profesional que participará en mi cuidado.

Solo deseo estar rodeada de mi hermosa familia, de mis amigos y de todos ustedes, que siempre tienen una palabra de aliento cuando más la necesito.

Quiero que esta prueba me haga más fuerte.

Quiero aprender de ella.

Quiero seguir valorando cada amanecer, cada abrazo, cada momento y cada persona que Dios pone en mi camino.

Si algo me ha enseñado la vida es que incluso los días más difíciles traen una enseñanza y que detrás de cada batalla siempre existe una razón para seguir adelante.

Hoy no busco lástima ni compasión.

Esto que me ocurre es simplemente mi realidad.

Solo quería compartir con ustedes este momento de mi vida, tal como he compartido tantos otros.

Seguirán pasando muchas historias por mi camino y, mientras Dios me lo permita, aquí seguiré contándoles cada experiencia, cada aprendizaje y cada victoria.

Hoy solo les pido que me acompañen con sus oraciones.

Yo seguiré haciendo mi parte: confiando, luchando y agradeciendo por cada nuevo amanecer.

Porque si algo tengo claro es que Dios nunca me ha soltado de su mano, y sé que tampoco lo hará esta vez. 🤍

🙏 Si me regalan una oración, la recibiré con el corazón lleno de gratitud. Y si alguna vez has atravesado una prueba difícil, cuéntame qué fue lo que más te ayudó a mantener la fe.

Con cariño,

Sandra Bueno 🤍

Cuando el miedo toque tu puerta y los pensamientos quieran robarte la paz, no luches sola con tu mente.Arrodíllate.Habla...
04/06/2026

Cuando el miedo toque tu puerta y los pensamientos quieran robarte la paz, no luches sola con tu mente.

Arrodíllate.

Habla con Dios.

Cuéntale todo.

Lo que te preocupa, lo que te duele, lo que no entiendes y aquello que te quita el sueño.

No alimentes tus temores con más miedo; conviértelos en oración.

Llévalos al cielo y ponlos en las manos de Dios.

Porque una oración sincera tiene más poder que mil pensamientos llenos de angustia.

Dios escucha incluso las palabras que no alcanzamos a pronunciar y comprende las lágrimas que caen en silencio.

Allí donde terminan tus fuerzas, comienza Su poder.

Allí donde tu mente ve incertidumbre, Él sigue viendo propósito.

Y aunque hoy no entiendas lo que está pasando, confía.

Aquello que hoy te preocupa ya está siendo cuidado por Aquel que nunca deja de velar por ti.

Lo que sube al cielo en forma de oración, muchas veces regresa al corazón convertido en paz.

Por eso, cada vez que un pensamiento quiera robarte la tranquilidad, conviértelo inmediatamente en una oración.

Y recuerda:

Dios sigue teniendo el control, incluso cuando tú sientes que lo estás perdiendo.

🙏🤍

Si hoy hay algo que te preocupa o te roba la paz, déjalo en las manos de Dios.

Y si así lo sientes, escribe un Amén en los comentarios o comparte una oración por quien la necesite. 🙏✨


Cada mañana, como ya es costumbre, abrazo mi dolor La gente me mira y piensa que mi dolor desapareció…lo que muchos han ...
30/05/2026

Cada mañana, como ya es costumbre, abrazo mi dolor

La gente me mira y piensa que mi dolor desapareció…
lo que muchos han olvidado es que fui arrastrada por una enorme avalancha de dolor.

Muchas veces quise que el mundo se detuviera,
que alguien me explicara qué estaba pasando
o simplemente que la vida me esperara un poquito,
el tiempo suficiente para empezar a reconstruirme.

Pero eso jamás pasó…
aunque yo lo deseaba con toda el alma.

Me tocó a mí,
en la intimidad de mi corazón,
abrazar fuerte mi dolor cada noche,
sin esperar que alguien viniera a salvarme.

Me tocó reunir fuerzas de donde ya no quedaban,
pintarme una sonrisa en el rostro
y salir al mundo fingiendo que todo estaba bien,
mientras por dentro aprendía a sobrevivir.

En este largo camino llamado duelo
hay días en los que solo yo me entiendo.
Y sí… también me toca consolarme sola,
darme ánimo, respirar profundo y continuar.

Sé que tengo una gran red de apoyo
y agradezco profundamente a quienes han permanecido conmigo,
a quienes respetan mis silencios
y entienden que sanar no significa olvidar.

Porque este dolor me pertenece.
Solo yo sé cuánto pesa…
y también soy la única que sabe cuándo abrazarlo
y cuándo intentar soltarlo un poquito para descansar.

Aunque les confieso algo:

mi corazón, poco a poco,
ha comenzado a sanar.

No porque el dolor desaparezca,
sino porque he aprendido a vivir con él sin dejar que destruya todo lo bueno que aún existe en mí.

Y hay algo que sí tengo claro:

jamás abandonaré la memoria de mi Ángel de Amor,
porque olvidar sería traicionar el amor más grande que ha vivido mi alma.

Por eso aquí seguiré,
abrazando cada recuerdo,
pidiéndole a Dios que jamás se borre de mi mente
cada instante vivido a su lado.

Y aunque algunos días me quiebre…
también seguiré levantándome.

Porque entendí que amar a quien partió
también significa honrar su vida viviendo la mía.

Hoy sigo aquí…
más sensible, más humana, más fuerte.

Con el corazón herido, sí…
pero también lleno de amor.

Y mientras Dios me dé vida,
seguiré caminando con la certeza
de que soy una mamá bendecida,
porque el cielo me regaló un Ángel de Amor
que vivirá eternamente dentro de mí

Si este mensaje tocó tu corazón, déjame un ❤️ en los comentarios o cuéntame cómo has aprendido tú a abrazar tu dolor… te leo.



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