27/07/2026
Hay incomodidades que atribuimos por completo al otro, como si el malestar surgiera únicamente de afuera. Sin embargo, desde una mirada clínica, aquello que nos afecta también puede poner en juego algo de nuestra historia subjetiva: experiencias, marcas, formas de vincularnos e incluso repeticiones que, muchas veces, no reconocemos de inmediato.
Esto no implica negar lo que el otro hace ni responsabilizarnos de todo lo que ocurre, sino abrir la posibilidad de preguntarnos por la manera singular en que cada uno vive aquello que le afecta. A veces, lo que más nos incomoda toca un punto sensible de nuestra propia historia y por eso adquiere tanta intensidad.
Escuchar ese malestar, en lugar de expulsarlo únicamente hacia afuera, puede convertirse en una oportunidad para comprender algo más de nosotros mismos, de nuestros vínculos y de aquello que insiste en repetirse.
¿Qué de nuestra historia podría estar implicado en aquello que tanto nos incomoda del otro?