18/04/2026
La Anatomía de la Inercia
¿En qué momento dejamos de ser agua para convertirnos en piedra?
Como psicóloga, paso mis días acompañando a otros a navegar sus tormentas, pero en la intimidad de mi propia estructura, mi mayor batalla es contra la cristalización. Existe un riesgo silencioso cuando atravesamos ausencias o cambios profundos: el de dejarnos cubrir por una capa blanca, fría y perfecta que nos protege de la marea, pero nos desconecta del pulso.
Es la tentación de la estatua. Esa que, por no querer sentir el desgaste del oleaje, elige la rigidez. Nos convencemos de que estar "intactas" es estar a salvo, cuando en realidad solo estamos suspendidas.
Morir en vida no es un evento drástico; es un proceso lento de deshidratación emocional donde el asombro se apaga y la rutina se vuelve mineral. Es el miedo a que la mirada se nos quede anclada en lo que ya fue, hasta que el cuerpo olvide cómo volver a moverse.
Miro esta co**ha y entiendo que su belleza no está en su dureza, sino en los huecos que dejó el paso del agua. No busquen la perfección de lo que no cambia. Busquen la porosidad de lo que todavía se atreve a sentir.
Porque al final, la sal es el abrazo que nos deja intactos, pero sin pulso. Que el mar nos siga rompiendo, con tal de que nunca nos deje de latir. 🐚🌊🖤