31/12/2025
Maestría 2025.
Este año ha sacudido todo dentro de mi. La cola de la serpiente que por fin se cortó.
Tiempo para aprender a poner las manos al fuego, a la tierra, al sol, al corazón. Abrir las manos, para abrazar, para compartir, para entregar, para recibir. Enraizar firme los pies para caminar, para decidir, para tomar pausa o incluso, para cambiar de destino.
Este año mi escuela fue Munay Pacha, Territorio de amor, tierra hermosa. Gracias por tu sostén, la fuerza de tus montañas y tus frutos, gracias por enseñarme a cuidar de mi misma, a saber cómo poner mi masculino al servicio de mi femenino, para luego, servir mejor a otros. Gracias porque más que un territorio, más que una casa, más que el fuego y hermosos árboles, Munay Pacha es una semilla que nació en mi corazón y la comparto con el mundo cada vez que expreso lo que soy, lo que pienso, lo que creo, lo que sueño, lo que siento. Tierra hermosa es todo lo que piso...
Este lugar lo rezé, lo pedí, lo soñé, lo construí, me costó, le puse alma y materia para que fuese un lugar de encuentro y sanación, para mí camino y el de los demas. Y hoy puedo mirar con admiración los pasos que he dado para haberlo logrado, como también la valentía y profundo amor que se requiere para saberse ir.
Seguiré tejiendo en el movimiento, en el encuentro espontáneo, en la sonrisa sincera y las palabras precisas. Seguiré caminando con mi verdad, con mi alegría como bandera y mi intuición como brújula. Seguiré creyendo en el amor, en la magia, en la semilla que se vuelve mochila y después canción, en la amistad que no condiciona y el amor honesto, en los caminos que expanden las alas, seguiré creyendo en mi medicina, en mi voz y mi presencia. Seguiré creyendo en el hogar, en la familia, en lo simple de la montaña, seguiré creyendo en este mágico viaje.
Gracias cuerpo por sostenerme, gracias espíritu por inspirarme.