26/06/2026
Estos días me he sentido profundamente conmovida.
No solo por lo que está ocurriendo en Venezuela, sino por la cantidad de dolor, incertidumbre e información que hemos estado recibiendo constantemente. Después de semanas en las que muchos también veníamos emocionalmente movilizados por diferentes acontecimientos en Colombia, siento que para muchas personas el sistema nervioso simplemente está intentando procesar demasiado.
Como psicóloga, pero sobre todo como ser humano, quería recordar algo importante: sentirnos afectados por el sufrimiento colectivo no nos hace débiles. Nos hace humanos.
Al mismo tiempo, cuidar nuestra salud mental no significa volvernos indiferentes. Significa encontrar un equilibrio entre mantenernos informados, acompañar cuando sea posible y proteger nuestros propios recursos emocionales.
Si decides ayudar, procura hacerlo desde fuentes confiables. Si tu fe es un refugio para ti, ora. Si conoces a alguien que tiene familiares en Venezuela, pregúntale cómo está. A veces una conversación, una escucha o un mensaje pueden convertirse en un gran acto de amor.
Y si tú eres quien hoy vive esta preocupación porque tu familia o tus seres queridos están allí, quiero decirte que no tienes que cargar con todo esto en silencio. Buscar apoyo también es una forma de cuidar de ti.
Ojalá este espacio también pueda servir para recordarnos que la empatía empieza por reconocer nuestras emociones y termina convirtiéndose en acciones que cuidan de otros, sin olvidarnos de nosotros mismos.
💛 ¿Cómo has vivido estos días? Te leo