06/09/2026
NUESTRA OPINIÓN:
Aunque se le vaya a otorgar un reconocimiento legal a esta sustancia, hay que recordar que su uso como medicina ancestral se remonta a cientos de años y ha formado parte de distintas culturas como una herramienta de sanación al alcance de todos.
Sin embargo, por desconocimiento, desinformación cultural y estigmatización alrededor de estas sustancias, se ha asociado con la palabra “droga”, lo que ha llevado a su prohibición en numerosos países.
Que hoy exista un reconocimiento legal puede representar un paso importante, aunque también debemos ser conscientes de que la regulación puede ser utilizada, en determinados contextos, para privatizar, limitar o convertir en un negocio aquello que durante generaciones ha pertenecido al conocimiento y a la medicina tradicional.
Más allá de cualquier marco legal, este reconocimiento nos trae un mensaje: como humanidad, necesitamos volver nuestra mirada hacia la naturaleza y hacia los conocimientos ancestrales que durante siglos nos han acompañado.
Y preguntarnos, ¿qué hemos olvidado sobre nuestra relación con la naturaleza, nuestro cuerpo y nuestros propios procesos de sanación?
Porque una sanación profunda y consciente también implica cuestionar lo que nos han enseñado y aprender nuevamente a relacionarnos con la naturaleza desde el respeto, la responsabilidad y la conciencia.
¿Tú qué opinas?