31/08/2026
No creo en los sanadores perfectos.
Creo en las personas que han tenido el valor de mirar sus propias heridas, reconocer sus sombras y seguir caminando a pesar de ellas.
Acompañar a otros no significa haberlo resuelto todo. Significa haber recorrido suficiente camino como para poder sostener la mano de alguien que hoy atraviesa un lugar que nosotros también conocemos.
Porque sanar no es llegar a un punto en el que nada vuelve a doler.
Es aprender a relacionarnos de otra manera con aquello que alguna vez nos rompió.
Por eso, cuando busques a alguien para acompañarte en tu proceso, no busques perfección.
Busca humanidad, conciencia, experiencia y, sobre todo, alguien que también tenga el valor de seguir trabajando en sí mismo.
Todos somos sanadores heridos.
¿Tú qué piensas?