07/06/2025
Un legado de esperanza y sobriedad
Conmemorando los 90 años de Alcohólicos Anónimos en el mundo
Por el Grupo 12 de Octubre – Popayán
Alcohólicos Anónimos
El 10 de junio de 1935, en Akron, Ohio, dos hombres —Bill W., un corredor de bolsa de Nueva York, y el Dr. Bob, un médico de Ohio— compartieron una conversación que marcaría el nacimiento de un movimiento espiritual y social sin precedentes: Alcohólicos Anónimos. Aquel encuentro dio inicio a una comunidad que, hoy, 90 años después, ha transformado millones de vidas en más de 180 países.
Alcohólicos Anónimos no es solo una organización de recuperación; es un camino de vida basado en la honestidad, la humildad y la ayuda mutua. Con un solo requisito para pertenecer —el deseo de dejar de beber—, AA ofrece un programa de 12 pasos que permite al enfermo alcohólico recuperar su dignidad, reconstruir su vida y servir a otros que aún sufren.
La experiencia acumulada durante nueve décadas ha demostrado que el alcoholismo no es solo una enfermedad física, sino también emocional, mental y espiritual. Por eso, AA propone un abordaje integral: reconocer la impotencia ante el alcohol, confiar en un poder superior, hacer un inventario moral, reparar los daños causados y, sobre todo, practicar estos principios en todos los aspectos de la vida.
Quienes llegamos a AA lo hicimos destruidos, a veces solos, cargando culpa, miedo, vergüenza y la idea equivocada de que ya no había salida. Pero en las salas de los grupos, entre testimonios y abrazos sinceros, descubrimos que hay esperanza, que no estamos solos y que la sobriedad no es una carga, sino una nueva forma de vivir: más libre, más plena, más consciente.
Desde el Grupo 12 de Octubre en Popayán, nos unimos a esta conmemoración internacional con gratitud y compromiso. Agradecemos a quienes fundaron esta comunidad, a los que han mantenido viva la llama del servicio y a cada nuevo miembro que, con su historia, sigue dando sentido a nuestras reuniones.
Noventa años después, el mensaje de AA sigue siendo el mismo: “si quieres, puedes”. Porque incluso del dolor más profundo puede nacer una vida nueva. Porque la recuperación no es un destino, sino un camino que se recorre un día a la vez.