07/06/2026
Ya lo normalicé, muchos no me lo entienden pero me siento feliz de no ir donde no siento bonito ☺️
Hay personas que siguen diciendo sí a lugares, planes y reuniones que en realidad no quieren vivir.
No porque les apetezca.
Sino porque sienten culpa por poner límites.
Porque tienen miedo de decepcionar.
De parecer antipáticas.
De que los demás no las entiendan.
Y así terminan pagando un precio muy alto.
Horas de ansiedad antes de ir.
Agotamiento durante el encuentro.
Y días enteros intentando recuperarse después.
Y no, no todos los espacios son para todo el mundo.
No todos los ambientes nos hacen bien.
No todas las compañías nos aportan tranquilidad.
No todos los planes merecen el coste emocional que tienen para nosotros.
Durante mucho tiempo nos enseñaron que madurar era aguantar.
Pero muchas veces madurar consiste precisamente en reconocer qué cosas alteran tu paz y darte permiso para elegir diferente.
Porque cuidar de tu salud mental no siempre parece una gran decisión.
A veces se parece simplemente a decir:
"No voy a ir."
Sin excusas elaboradas.
Sin sentirte culpable.
Sin traicionarte para que otros estén cómodos.
Porque no deberías tener que sacrificar tres días de bienestar para encajar en un lugar donde ni siquiera quieres estar.
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🤍Si alguna frase publicada tiene autor conocido y no aparece citado, házmelo saber y actualizaré los créditos con mucho gusto.