15/07/2026
El retroceso no es una estética de internet. ☀️🤎
¿Te has dado cuenta de la cantidad de discursos que consumimos a diario sin pasarlos por un filtro de sentido común?
Esta mañana me desperté con una angustia muy real. Investigando sobre corrientes actuales que promueven que la mujer ceda su representación y su autonomía, y viendo con dolor cómo en lugares como Afganistán las mujeres acaban de perder por completo su derecho a hablar en público, me dio miedo. Me hizo cuestionar las creencias que a veces sostenemos sin darnos cuenta. Comportamientos que, disfrazados de tradición o de “paz hogareña”, nos hacen retroceder en el tiempo.
Como mujer negra, para mí el retroceso no es una tendencia vintage o un estilo de vida aspiracional para ganar likes en redes; es la memoria viva de la esclavitud.
Las libertades que hoy disfrutamos no aparecieron de la nada. Costaron el sufrimiento, el cuerpo y la fuerza de antepasadas que recibieron los peores atropellos para que hoy tú y yo tengamos derechos. Conservar nuestra voz, nuestra libertad y nuestro voto es una responsabilidad histórica fundamental para evitar que se repitan eventos tan dolorosos como el Patronato de la Mujer en España, que controló y encerró las vidas de miles de mujeres entre 1941 hasta 1985.
Por eso es tan urgente educarnos, investigar con lupa por quién votamos y cuidar este privilegio. Como expone Chimamanda Ngozi Adichie en “Todos deberíamos ser feministas”, la responsabilidad de transformar estas estructuras inconscientes está en nosotras, a través de la educación y el sentido común real.
Ten cuidado con lo que dejas entrar a tu mente. Sé implacablemente selectiva con los discursos que escuchas y con las personas que sigues en redes sociales. Es muy fácil dejarse endulzar el oído por estéticas bonitas que, en el fondo, promueven el vacío de tu soberanía. No propagues ideas de sumisión solo por encajar o por seguir una moda. La conciencia real exige cuestionar lo que consumimos y asumir la responsabilidad de lo que compartimos.
Tú eres un Sol Vivo. Tu autonomía es sagrada. No te encojas jamás.
De tus heridas nace tu DIOSA que florece en gozo y ab