19/09/2022
Muchas veces he observado la siguiente escena a nivel familiar: Los padres y/o la pareja llegan a casa y después de un corto saludo a hijos y/o cónyuge, hay un centramiento en el orden y en la limpieza, lo primero que se hace evidente son los juguetes en el piso, los zapatos en la sala, la cocina con platos sin lavar, lo que en algunas oportunidades desencadena un conflicto. El estrés, la celeridad, los problemas cotidianos, exacerban la perspectiva de este tipo de situaciones y en muchas casos se prioriza la ejecución de tareas ante la conexión emocional, incluso se vuelve rutina el hecho de llegar a casa a revisar primeramente los que se ha o no realizado, pasando la necesidad relacional y emocional a segundo plano.
Ahora bien, con esto no pretendo relativizar la disciplina, el orden, la limpieza, los límites, pero si es importante que repensemos en cuál es la prioridad, muchas familias se la pasan con una gran preocupación por la imagen de la casa cuando los vínculos en el hogar se desmoronan por la falta de atención, afecto, aceptación, comunicación, validación. Cuando hay conexión emocional las cosas siempre funcionarán mejor!
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