29/05/2026
Antes de pedirle que pruebe algo nuevo, esto es lo que el cerebro de tu hijo tiene que manejar — al mismo tiempo. 🧠
Cuando se sienta a la mesa, recibe señales de seis canales a la vez:
El olfato detecta el aroma antes de ver el plato. La vista evalúa si algo cambió respecto a ayer.
El tacto oral anticipa la textura con solo mirarla.
La temperatura.
El sonido al morder.
La presión de la mandíbula.
Y encima de todo: el ambiente, las voces, la expectativa.
Todo junto. Todo al mismo tiempo.
Y en ese sistema hay algo que casi nadie sabe: cada niño tiene un sentido que manda sobre todos los demás.
Para algunos es el olfato — si algo huele diferente, la decisión ya está tomada antes de probar.
Para otros es la vista — si los nuggets tienen diferente forma, no son los de siempre.
Para otros es el tacto — un grumo inesperado en el puré activa la alarma.
Y hay un termostato en ese sistema. Algunos niños se desequilibran con el mínimo cambio. Otros necesitan mucho estímulo para reaccionar.
Sin saber cuál es el sentido dominante de tu hijo y dónde está su termostato, cualquier estrategia puede llegar tarde.
Porque la decisión ya se tomó antes. 💚
👇 ¿Identificas cuál puede ser el sentido dominante de tu hijo? ¿La vista, el olfato, la textura?
👉 Si quieres identificar el sentido dominante y el termostato sensorial de tu hijo, escribe PERFIL.