18/03/2026
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•Porque cuando el amor es verdadero, no nace solo del deseo o la emoción pasajera, sino de lo más profundo del alma. Es un amor que trasciende el tiempo, que no se rinde ante las pruebas y que no se agota en lo inmediato. Es un amor que, aun en medio de la fragilidad humana, busca permanecer.
Dios ha puesto en el corazón del hombre ese anhelo de lo eterno. Por eso, cuando amamos de verdad, sentimos que un momento no basta, que un día no es suficiente… que queremos “para siempre”. Ese deseo no es debilidad, es reflejo de lo divino en nosotros.
El amor auténtico se parece al amor de Dios: fiel, constante, paciente. No huye cuando llegan las dificultades, no cambia con el tiempo, no se apaga con el dolor. Al contrario, madura, se purifica y se fortalece.