17/07/2026
Llegamos a Guanacaste tres días antes de casarnos sin agenda, sin nada que resolver. Y el primer día casi no supimos qué hacer con tanto tiempo.
Cuando llevás meses en modo logística, el cuerpo se acostumbra a estar siempre resolviendo algo. En psicología a veces se habla de un estado distinto: uno que no se enciende consiguiendo, sino justo cuando no hay nada de qué defenderse y nada que perseguir. Ahí la atención se afloja, y la mente se organiza de otra manera, uno mira más, siente más, está más presente.
Nos pasó caminando sin rumbo. Comiendo despacio. Metiéndonos al agua a las diez de la noche sin ninguna razón.
Y si algo aprendí esos días es que un momento bueno no se guarda queriendo guardarlo. Se guarda estando ahí. La próxima vez que te pase uno, quizás valga la pena preguntarte algo simple: ¿qué está sintiendo mi cuerpo justo ahora?
Faltan días para la boda y no me cabe la emoción. Pero estos tres no fueron la antesala de nada.
¿Cuál fue el último momento bueno que viviste completo?