16/05/2026
Hoy culminamos el curso –Lo que no se dice–: Trauma por Violencia Social en niños, niñas y adolescentes, impartido en el Hospital Nacional de Niños a Psicólogos y Psiquiatras.
Trabajar desde el cuerpo, con el cuerpo y buscando sanarlo, implica acompañar procesos orientados a reconectar con recursos propios y potenciar posibilidades de integración y recuperación.
Pero hablar de trauma también exige ampliar la mirada hacia el desgaste profesional por empatía. Ese escaneo y mapeo corporal del que tanto hablamos durante el curso, es también una invitación para quienes acompañan: detenerse, escucharse y cuidar de sí mismos emocional y físicamente.
Entrar y sostenernos dentro de espacios muchas veces oscuros, cargados de dolor y adversidad, conlleva un trabajo continuado, comprometido, sensible y profundamente humano.
Me siento honrada y profundamente agradecida por la oportunidad de compartir con colegas y profesionales que, día a día, desde sus espacios terapéuticos, despliegan recursos y labran la tierra con las manos… enfrentando muchas veces las limitantes que se desprenden del sistema, pero moviéndose siempre desde el resguardo y velando por el bien superior del niño.
Gracias por sostener, acompañar y permanecer.