Neuro Positivos

Neuro Positivos Psicólogo
Psicoterapeuta
Promotor del Pensamiento Positivo
Máster Psi. Ind. y Org.

Hay manos que se convierten en símbolos. Manos creadas por artistas que terminan representando una ciudad, un país, una ...
27/08/2026

Hay manos que se convierten en símbolos.

Manos creadas por artistas que terminan representando una ciudad, un país, una historia o un lugar específico. Manos que nos ayudan a decir: “estoy aquí”, que generan pertenencia, identidad y memoria.

Pero hoy, aprovechando esta imagen de La Mano de Punta del Este, quiero invitarles a mirar nuestras propias manos desde otra perspectiva.

Nuestras manos pueden construir lazos de apoyo, esperanza y solidaridad. Pueden estrecharse para acompañar, trabajar en equipo, levantar a quien ha caído, crear, transformar, sembrar, abrazar, escribir, pintar, construir sueños e inspirar sonrisas. Pueden convertirse en esa mano amiga que aparece justo cuando alguien la necesita.

Pero también existen manos que destruyen. Manos que utilizan su fuerza, riqueza, inteligencia, astucia, influencia o talento para hacer daño. Manos que empuñan armas y disparan contra otras personas; que escriben mensajes de odio; que inventan y difunden mentiras; que manipulan información, personas o bases de datos; que alimentan la discriminación y la discordia; que destruyen ecosistemas, contaminan, explotan y acaban con otras especies.

Manos capaces de crear grandes avances, pero también de fabricar bombas, provocar guerras y generar sufrimiento que muchas veces termina pagando quien menos responsabilidad tiene.

Y aquí está la invitación: ¿qué estamos haciendo con nuestras manos?

Que nuestras manos sean una metáfora de nuestras decisiones. Que las utilicemos para nuestro bienestar y para el bienestar colectivo. Para construir y no destruir; para tender puentes y no levantar muros; para sembrar esperanza y no miedo.

Para comprender que, más allá de nuestras diferencias, somos una sola especie humana, compartiendo un mismo planeta con millones de otras especies que no pueden decidir qué hacer con las consecuencias de nuestras acciones.

Ellas no deciden dónde caen las bombas, cuánto contaminamos, cuándo destruimos sus hábitats ni cuándo provocamos catástrofes. Y muchas personas tampoco han elegido vivir las consecuencias de guerras, desigualdades, contaminación o decisiones tomadas por otras.

Por eso, hoy te invito a mirar tus manos y preguntarte: ¿qué estoy construyendo con ellas? ¿Qué huella quiero dejar? ¿A quién puedo ayudar? ¿Qué puedo transformar?

Porque nuestras manos tienen fuerza.

La verdadera pregunta es para qué decidimos utilizarla.

Pa'lante.

Más allá del “Feliz Día de las Madres”...Reconocer las múltiples realidades de la maternidad.Hay frases que hemos repeti...
14/08/2026

Más allá del “Feliz Día de las Madres”...

Reconocer las múltiples realidades de la maternidad.

Hay frases que hemos repetido durante generaciones con la intención de celebrar, pero que, cuando las miramos desde la diversidad de las experiencias humanas, pueden dejar de ser universales.

Una de ellas es: “Feliz Día de las Madres”, acompañada muchas veces de afirmaciones como “todas las madres son amorosas, protectoras, incondicionales, fuente de seguridad, inspiración y refugio”.

El problema no está en celebrar a las madres que viven su maternidad de esa manera. El problema aparece cuando convertimos una experiencia posible en una verdad universal.

No todas las madres son amorosas. No todas pudieron serlo. No todas quisieron ser madres. No todas tuvieron las condiciones para ejercer una maternidad como la imaginaron. Y no todas las personas que han sido madres tienen una historia que desean celebrar.

La psicología, la psiquiatría, la medicina y los derechos humanos nos invitan a mirar esta realidad con mayor profundidad.

La evidencia científica muestra que el bienestar psicológico de una madre puede relacionarse con determinadas formas de crianza y con resultados positivos en el desarrollo infantil; pero también muestra que la salud mental materna no es una característica fija ni una condición que venga incorporada automáticamente con la maternidad.

Depresión, ansiedad, trauma, trastornos del estado de ánimo, violencia, pobreza, aislamiento, falta de apoyo social y múltiples circunstancias vitales pueden afectar profundamente la experiencia de maternar. La propia OMS recomienda intervenciones de salud mental y apoyo psicosocial para madres y otras personas cuidadoras que presentan variables de salud mental.

Por eso es importante diferenciar maternidad, vínculo, capacidad de cuidado y experiencia emocional. Ser madre no convierte automáticamente a una persona en protectora, cariñosa, disponible emocionalmente o segura. Del mismo modo, atravesar dificultades psicológicas tampoco convierte automáticamente a una madre en una mala madre.

La evidencia contemporánea habla de algo mucho más complejo:

Las relaciones se construyen.

UNICEF reconoce que las familias actuales son diversas en su composición y que distintos entornos familiares pueden favorecer positivamente el desarrollo infantil. También señala que los entornos protectores dependen de prácticas de cuidado sensibles, afectuosas y libres de violencia, no simplemente de la existencia de una madre dentro de la estructura familiar.

Esto resulta fundamental porque también existen hijos e hijas que llegan a estas fechas con sentimientos contradictorios: amor y dolor; gratitud y distancia; deseo de reconciliación y necesidad de poner límites; recuerdos hermosos junto a experiencias de abandono, negligencia, violencia, abuso o ausencia.

Para algunas personas, el Día de las Madres es una celebración.

Para otras, es una fecha difícil.
Para algunas, es un homenaje.
Para otras, es una herida que vuelve a abrirse.
Para algunas, representa la madre que tuvieron.
Para otras, representa la madre que necesitaron y nunca tuvieron.
Y para algunas personas representa incluso el duelo por una maternidad que no pudo ser.

También existen maternidades que no fueron elegidas...

Hablar de maternidad como si siempre surgiera de un deseo libre y consciente supone ignorar una parte dolorosa de la realidad.

Hay mujeres que no pueden gestar por razones biológicas. Hay quienes pierden embarazos. Hay quienes enfrentan infertilidad. Hay quienes desean ser madres y no encuentran las condiciones económicas, sociales, familiares o legales para hacerlo.

También existen mujeres y niñas que quedan embarazadas como consecuencia de violencia sexual. Y aquí la conversación deja de ser solamente emocional y adquiere una dimensión de salud pública, ética y derechos humanos.

La OMS reconoce que las personas tienen derechos relacionados con la autonomía y la toma de decisiones sobre su salud sexual y reproductiva. Sus directrices sobre ab**to señalan que los marcos legales varían entre países, pero también incorporan estándares internacionales de derechos humanos relacionados con privacidad, salud, integridad física y mental y autonomía reproductiva.

La propia OMS advierte que los entornos legales restrictivos pueden constituir obstáculos para acceder a servicios de ab**to seguros y que esos obstáculos pueden generar riesgos para la salud.

En los casos de embarazos producto de violación, organismos internacionales de derechos humanos han señalado que las barreras innecesarias pueden producir revictimización y afectar gravemente la salud física y psicológica.

Por eso, decir simplemente “qué hermoso que seas madre” puede resultar profundamente doloroso cuando detrás de esa maternidad existe una historia de violencia, coerción, pérdida, infertilidad, embarazo no deseado o ausencia de libertad reproductiva.

No toda maternidad comienza con un deseo. Algunas comienzan con una imposición.

Y reconocerlo no significa desvalorizar a los hijos e hijas que nacen de esas circunstancias. Significa reconocer la historia de quien tuvo que atravesarlas. También debemos dejar de romantizar el vínculo materno.

La idea de que toda madre debe ser el primer refugio emocional de sus hijos puede ser hermosa como aspiración, pero peligrosa cuando se transforma en una obligación moral universal. La seguridad emocional de una persona infante no depende exclusivamente de una madre. Depende de la calidad de las relaciones de cuidado, de la sensibilidad de quienes cuidan, de la estabilidad, de la protección frente a la violencia y de la posibilidad de contar con personas adultas disponibles y confiables.

La investigación sobre salud mental materna y desarrollo infantil encuentra asociaciones importantes, pero también advierte que estas relaciones son complejas y que la evidencia no permite reducir el desarrollo de una persona infante a una sola persona o a una única variable.

Incluso sabemos que la violencia dentro del hogar puede erosionar la confianza de la niñez hacia quienes les cuidan y dejar consecuencias emocionales que pueden prolongarse hasta la adultez.

Por eso, desde la psicología y la psiquiatría, sería más responsable hablar de vínculos saludables, cuidado sensible, disponibilidad emocional, protección y reparación, en lugar de atribuir virtudes universales a todas las madres.

¿Y qué hacemos entonces con el Día de las Madres?

Quizá no necesitamos eliminar la celebración.

Quizá necesitamos hacerla más humana.

En lugar de asumir que todas las personas tienen una relación amorosa, cercana o segura con su madre, podemos abrir espacio para que cada quien decida qué significa esta fecha en su propia historia.

Podríamos pasar de:

“Feliz Día de las Madres a todas las madres, porque todas son amor, seguridad, sacrificio e inspiración.”

A algo más inclusivo:

“En este Día de las Madres, te invito a honrar esta fecha de la manera que tu historia permita. Reconozcamos las múltiples formas de maternidad, las maternidades deseadas y las que llegaron en circunstancias difíciles; las maternidades biológicas, adoptivas, sociales y afectivas; las maternidades presentes y las ausentes; y también a quienes soñaron con ser madres y no pudieron. Que cada persona pueda acercarse a esta fecha desde su propia historia, sin culpa, sin obligación y sin tener que sentir algo determinado.”

Porque honrar no siempre significa idealizar.

A veces honrar significa agradecer.
A veces significa recordar.
A veces significa perdonar.
A veces significa poner límites.
A veces significa reconocer el daño.
A veces significa aceptar que una relación no puede ser como hubiéramos deseado.
A veces significa celebrar a una madre.
Y otras veces significa celebrar que logramos sobrevivir a una historia materna difícil y construir una vida diferente.

Una celebración más humana...

Quizá ha llegado el momento de sustituir las generalizaciones por una mirada más respetuosa de la diversidad.

No todas las maternidades son iguales.
No todas las historias son felices.
No todas las madres pudieron ejercer el rol que hubieran querido.
No todas las personas quieren celebrar a su madre.
No todas las personas tuvieron madre.
No todas las personas desean ser madres.
No todas las personas pudieron serlo.
Y ninguna de esas realidades necesita ser escondida para que otras personas puedan celebrar.

La salud mental también consiste en poder reconocer nuestra historia sin tener que maquillarla para satisfacer las expectativas sociales.

Por eso, este Día de las Madres, quizá una frase más responsable podría ser:

“Te invito a honrar la maternidad desde tu propia historia, si esa historia lo permite. Reconozcamos las múltiples formas de maternar, los vínculos que cuidan, las historias que necesitan reparación y también a quienes viven esta fecha desde la ausencia, el duelo, la distancia o el dolor. No existe una única manera correcta de sentir este día.”

Porque una sociedad psicológicamente más saludable no es aquella que obliga a todas las personas a celebrar lo mismo. Sino aquella que permite que cada persona pueda reconocer su propia historia sin ser juzgada por ella.

Y quizá esa sea una forma mucho más profunda de celebrar la maternidad: no idealizarla, sino humanizarla.

Desde la psicología, la medicina y los derechos humanos, la invitación es clara:

No idealizar: ser madre no garantiza amor, disponibilidad emocional ni ausencia de violencia.

No patologizar: tener dificultades emocionales no convierte automáticamente a una mujer en una mala madre.

Acompañar: la salud mental perinatal y materna requiere detección, tratamiento y apoyo, no culpabilización.

Proteger: en la niñez se necesita vínculos seguros y libres de violencia, independientemente de quién ejerza el cuidado.

Respetar la autonomía: las decisiones reproductivas forman parte de la salud, la privacidad y la autonomía de las personas.

Reconocer la diversidad: existen múltiples estructuras familiares y múltiples maneras de cuidar y ejercer funciones parentales.

Evitar la revictimización: especialmente cuando la maternidad está relacionada con violencia sexual, coerción o circunstancias traumáticas.

Quizá el verdadero cambio no sea dejar de decir “Feliz Día de las Madres”, sino dejar de asumir que sabemos qué significa esa frase para quien la recibe.

Porque detrás de una madre hay una historia y detrás de cada hijo e hija, también.

Honremos las historias completas. No solamente las versiones bonitas de ellas.

Celebra tu natividad. Celebra que existes.En ocasiones esperamos que otras personas recuerden nuestra fecha especial, no...
01/08/2026

Celebra tu natividad. Celebra que existes.

En ocasiones esperamos que otras personas recuerden nuestra fecha especial, nos feliciten, nos sorprendan o le den el valor que anhelamos. Sin embargo, la invitación más importante es a asumir la responsabilidad de celebrar nuestra propia existencia.

Tú eres la persona más importante en tu historia de vida. Has estado presente en cada caída, en cada aprendizaje, en cada logro, en cada lágrima y en cada sonrisa. Y, pase lo que pase, seguirás siendo tu compañía más fiel en este viaje llamado vida.

Por eso, sé leal a ti. Agradece cada etapa vivida, incluso aquellas que no habrías elegido, porque también contribuyeron a formar la persona que eres hoy. Dale la bienvenida a un nuevo ciclo con gratitud, esperanza y la convicción de seguir construyendo la vida que deseas.

Social o no. Con fiesta o sin ella. Con regalos o sin consumismo. Rodéate de personas o disfruta de un momento contigo.
Tu natividad puede convertirse en una hermosa excusa para consentirte, descansar, sonreír, reflexionar y compartir con quienes realmente deseas tener cerca.

Como persona y como psicoterapeuta procuro practicar aquello que comparto con quienes acompaño. Por eso, cada mes de agosto me permito celebrar mi natividad a mi manera, tal como me guía mi propio ser.

No porque espere una fecha especial para quererme más, sino porque esa fecha representa un recordatorio para agradecer el privilegio de existir. Llegue o no llegue un cumpleaños más, mi política de vida está centrada en mi propio ser, en cultivar mi bienestar y en vivir con la mayor lealtad posible hacia quien soy.

Porque, en realidad, el amor propio no debería limitarse a un solo día, una semana o un mes al año. Debería ser una práctica cotidiana. Cada día de vida es una oportunidad para reconocernos, cuidarnos, celebrarnos y seguir creciendo. Ese, para mí, es el verdadero arte de aprender a vivir.

Recordemos que somos copartícipes de nuestro bienestar. Estar con tu propio ser no es sinónimo de vacío ni de soledad cuando has aprendido a disfrutar de tu propia compañía. No somos personas incompletas esperando que alguien más nos complete.

Cada quien elige cómo desea vivir y ser feliz. Para algunas personas será en pareja; para otras, en soltería. Algunas encontrarán plenitud con hijas e hijos; otras con mascotas, plantas, amistades o proyectos personales.

Lo verdaderamente importante es que esa elección nazca de tu convicción, de tu autenticidad y de tu libertad; no de la carencia, la necesidad, el miedo o los efectos placebo de intentar llenar vacíos con aquello que no responde a tu esencia.

Hoy te invito a mirar tu vida con gratitud, a dejar de cargar culpas del pasado, a soltar los reproches hacia otras personas y hacia ti, y a fortalecer el amor propio, la lealtad a tu esencia y la responsabilidad sobre tu bienestar.

Celebra la vida. Celebra tu natividad. Celebra que existes.

Menos queja, menos culpas para el pasado, para otras personas o para ti.

Más amor propio, más lealtad a tu propio ser y más gratitud plena. Pa'lante.

Pa'lante. Abraza el momento presente. La vida no se vive en el ayer ni en el mañana, sino en el único instante que realm...
26/07/2026

Pa'lante.

Abraza el momento presente. La vida no se vive en el ayer ni en el mañana, sino en el único instante que realmente tenemos: hoy.

Celebra la vida recorriendo cada experiencia con la mayor lealtad posible a tu propio ser. Habrá momentos de alegría, de incertidumbre, de aprendizaje y de transformación. Todos forman parte del camino.

Estamos de paso. Por eso, más que buscar una vida perfecta, procuremos vivir una vida auténtica, coherente con nuestros valores y llena de gratitud.

Que cuando llegue el instante de abandonar este cuerpo puedas mirarte con serenidad y decir:

"Agradezco cada etapa vivida. Amé, aprendí, caí, me levanté y elegí vivir siendo fiel a quien realmente soy."

Pa'lante... porque todo cambia, todo pasa y cada nuevo amanecer nos brinda una oportunidad para seguir construyendo bienestar.

La salud mental también se construye aprendiendo a convivir.Tu derecho termina donde empieza el de las demás personas. E...
21/07/2026

La salud mental también se construye aprendiendo a convivir.

Tu derecho termina donde empieza el de las demás personas. En los espacios públicos y transportes compartidos, pequeños cambios en nuestra conducta pueden hacer una gran diferencia para quienes nos rodean.

Algunas recomendaciones sencillas:
🎧 Usa audífonos. Lo que escuchas no tiene por qué convertirse en el sonido ambiente de todas las personas.

📵 Evita recibir llamadas si no son realmente necesarias. Tus conversaciones pertenecen a tu esfera privada, no al interés público.

🗣️ Cuida el volumen de tu voz. Si conversas con alguien, procura hacerlo con un tono que no invada el espacio de quienes viajan contigo.

🤝 Respeta el espacio compartido. No todas las personas viven el momento de la misma manera: algunas necesitan descansar, otras desean leer, estudiar, trabajar, reflexionar o simplemente disfrutar del silencio.

Convivir implica reconocer que compartir un espacio no nos da derecho a interrumpir la tranquilidad de los demás. El respeto, la empatía y la consideración también son formas de cuidar la salud mental colectiva.

Convivir con respeto también es salud mental.

Cada persona vive una realidad distinta, y cuando la salud mental convive con otras condiciones de salud, el cuidado tam...
15/07/2026

Cada persona vive una realidad distinta, y cuando la salud mental convive con otras condiciones de salud, el cuidado también debe ser integral.

No se trata de atender una sola parte de la historia, sino de reconocer que el bienestar se construye desde el trabajo conjunto entre diferentes especialidades y con un papel activo de la propia persona.

Dar seguimiento a los tratamientos, asistir a los controles y comunicar los cambios que experimentamos son acciones que fortalecen nuestra salud.

Al mismo tiempo, es importante hacerlo con compasión. La recuperación no es una carrera ni una competencia. Evita la autoexigencia y la sobrecarga; avanzar paso a paso, respetando tu realidad y tus posibilidades, también es una forma de cuidarte.

El objetivo no es alcanzar una salud perfecta, sino sostener la mejor salud posible de acuerdo con las circunstancias que cada persona enfrenta.

Cada pequeño avance cuenta y merece ser reconocido.

Sigue adelante. Abraza el momento presente.La vida cambia constantemente. Lo que hoy duele, preocupa o parece imposible ...
11/07/2026

Sigue adelante. Abraza el momento presente.

La vida cambia constantemente.

Lo que hoy duele, preocupa o parece imposible no será así para siempre. Todo es temporal y todo pasa.

Regálate la oportunidad de respirar, mirar el presente con amabilidad y recordar que tu actitud puede convertirse en una de tus mayores fortalezas.

No significa ignorar las dificultades, sino elegir cómo responder a ellas, paso a paso.

En ConmigoContigo creemos que sanar y crecer también es posible cuando nos sentimos acompañados.

Porque compartir, escuchar y conectar nos recuerda que no estamos solos.

Respira. Confía. Sigue adelante… ¡pa'lante!

✨ Muy pronto llega ConmigoContigo: Sesión Grupal, un espacio pensado para sanar, crecer y fortalecer tu bienestar emocio...
02/07/2026

✨ Muy pronto llega ConmigoContigo: Sesión Grupal, un espacio pensado para sanar, crecer y fortalecer tu bienestar emocional en compañía de otras personas que, como tú, creen en el poder del cambio.

Mantente pendiente de nuestras redes. ¡Pronto conocerás todos los detalles!

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