31/12/2025
✨ Gracias por este 2025 ✨
Ayer cerré el último día de consulta del año con el corazón lleno y la mente reflexiva. Ser médico es un privilegio enorme, pero también una responsabilidad que pesa más de lo que a veces se ve desde afuera.
Este año me recordó varias cosas:
• En esta profesión uno puede tener 99 aciertos, pero basta un solo error para que todo se tambalee. No solo a ojos de los demás, sino dentro de uno mismo.
• Los aciertos, además, no siempre se celebran. A veces “acertar” significa confirmar un diagnóstico que nadie quería escuchar. Cuando un paciente llega después de meses o años sin respuestas, y los exámenes confirman algo maligno o degenerativo, no hay satisfacción… solo el deber de acompañar, sostener y guiar.
• Ayer mismo, un paciente me dijo que ha escuchado buenos comentarios sobre mi trabajo. Me alegró profundamente… y al mismo tiempo me recordó el peso de las expectativas, de lo que significa que alguien confíe en uno para cuidar lo más valioso que tiene: su salud.
• También siempre tengo algo muy presente: nadie camina este camino solo. A mis colegas —los que me han dado un consejo honesto, una perspectiva distinta, una llamada de atención o una palabra de ánimo— gracias. Sus miradas complementan la mía, me ayudan a crecer y me recuerdan que la medicina es un trabajo colectivo, aunque a veces se viva en soledad.
A cada persona que confió en mí este 2025, gracias. Gracias por la paciencia, por la apertura, por permitirme acompañarles en momentos de incertidumbre, alivio, miedo o esperanza.
Gracias también por recordarme, día a día, por qué elegí esta profesión.
Gracias también a quienes comparten esta profesión conmigo y me han ayudado a ser mejor médico y mejor ser humano.
A mi familia… gracias. No es sencillo ser la familia de un médico. Gracias por la paciencia en los días largos, por entender las ausencias, por sostenerme en silencio cuando no tengo palabras, y por celebrar conmigo incluso cuando yo estoy agotado. Su amor es mi refugio y mi impulso.
Y por último, lo más importante, gracias a Dios. Por la fortaleza en los días difíciles, por la claridad cuando las decisiones pesan, y por permitirme servir desde la empatía y la responsabilidad. Nada de esto tendría sentido sin Su guía.
Que el 2026 nos encuentre con más comprensión, más humanidad y más motivos para seguir haciendo las cosas bien.
PD: ¡Salud!