02/07/2026
El complejo TORCH agrupa un conjunto de infecciones congénitas capaces de producir ab**to espontáneo, muerte fetal, restricción del crecimiento intrauterino, parto pretérmino y múltiples malformaciones fetales. Incluye Toxoplasma gondii, Otros agentes, Rubéola, Citomegalovirus (CMV) y Virus del Herpes Simple (VHS). Estas infecciones representan un importante problema de salud materno-fetal por su impacto en la morbimortalidad perinatal.
Los autores destacan que, dentro del complejo TORCH, el citomegalovirus congénito (cCMV) constituye la infección congénita más frecuente y la principal causa infecciosa de hipoacusia neurosensorial no genética, además de asociarse con retraso del neurodesarrollo, parálisis cerebral y alteraciones cognitivas. La transmisión vertical ocurre principalmente durante la infección materna primaria, siendo el riesgo de secuelas fetales más grave cuando la infección ocurre antes de las 20 semanas de gestación.
Las manifestaciones fetales del complejo TORCH pueden incluir restricción del crecimiento fetal, hidrocefalia, microcefalia, calcificaciones intracraneales, hepatoesplenomegalia, cataratas, cardiopatías congénitas, hidropesía fetal y muerte intrauterina, dependiendo del agente causal y del momento de la infección. En el caso clínico presentado, una gestante con serología positiva para rubéola y CMV desarrolló polihidramnios, múltiples anomalías fetales y muerte fetal intrauterina, ilustrando las graves consecuencias que estas infecciones pueden ocasionar.
El diagnóstico materno se basa principalmente en pruebas serológicas (IgG e IgM), mientras que la infección fetal puede confirmarse mediante amniocentesis, idealmente realizada al menos ocho semanas después de la infección materna sospechada y después de las 17 semanas de gestación. La evaluación ecográfica seriada es fundamental para identificar alteraciones estructurales compatibles con infección congénita.
Actualmente, no existe consenso sobre el tamizaje universal para CMV durante el embarazo, debido a las dificultades para interpretar la serología y a la ausencia de tratamientos con eficacia demostrada para prevenir la transmisión vertical. Aunque antivirales como valaciclovir han mostrado resultados prometedores en estudios pequeños, la evidencia sigue siendo insuficiente para recomendar su uso rutinario. Asimismo, la inmunoglobulina hiperinmune contra CMV no ha demostrado beneficios consistentes sobre los desenlaces fetales.
La principal estrategia preventiva continúa siendo la educación prenatal sobre medidas de higiene, especialmente el lavado frecuente de manos y evitar el contacto con saliva y otros fluidos corporales de niños pequeños, quienes constituyen un importante reservorio del CMV. Los autores enfatizan que la consejería preconcepcional, el diagnóstico temprano y el manejo multidisciplinario son esenciales para optimizar los resultados maternos y neonatales.
Fuente:
Patel, N., Chaudhari, K., Patel, D. J., Joshi, J. S., & Jyotsna, G. (2024). TORCH (Toxoplasmosis, Other, Rubella, Cytomegalovirus, Herpes Simplex Virus) infection and the enigma of anomalous fetal development: Pregnancy puzzles. Cureus, 16(1), e51534.