27/08/2026
Elaboradores de alimentos: una labor muchas veces signada por el anonimato y la incomprensión
Berta Beatriz Vargas lleva casi 27 años laborando prácticamente en el subsuelo de un edificio, si se accede a ese espacio desde el lobby principal del Hospital Pediátrico Eliseo Noel Caamaño. Por una larga escalera en espiral de accede a la cocina, desde donde está hacendosa mujer ha pasado gran parte de su vida laboran.
Allí llegó como ayudante de cocina, y con el paso de los años y por su entrega incondicional asume desde hace algún tiempo la jefatura de esa área vital de la institución.
Como jefa de cocina permanece al tanto del funcionamiento del lugar donde intervienen dos turnos con cinco trabajadores, entre cocineros y ayudantes.
Emplean la cocción a v***r mediante el sistema de calderas, junto a otros fogones de gas. En cinco "mamitas", elaboran el arroz, frijoles...
El ritmo de trabajo es arduo y comienza desde bien temprano. Antes de las seis de la mañana ya hay movimiento en la cocina para los preparativos de jornada.
Allí se elabora alimentos para los niños y madres acompañantes. También asumen al personal de salud. Puede llegar hasta 300 comensales en un día.
Berta Beatriz reconoce que a veces no cuentan con los recursos necesarios para alcanzar la calidad requerida. Sin embargo, es tal la entrega y dedicación, que en ocasiones desde el subsuelo del edificio emerge un aroma agradable que denota el buen hacer de los cocineros.
Para ellos muchas veces se llegan hasta el organopónico del Seminario, a cierta distancia del hospital, donde les apoyan con condimentos y vegetales. Otras veces los compran las especies de sus propios bolsillos.
En uno de los turnos uno se puede encontrar con los veteranos Manuel y Ramón, quienes junto a los jóvenes Yordán y Yunior se entregan en cuerpo y alma, junto al liderazgo de Berta Beatriz, para que pese a todo y las carencias, el hospital tenga una adecuada elaboración de alimentos.