09/09/2026
El test del piramidal exige mucha atención al posicionamiento, porque pequeños cambios pueden modificar completamente la respuesta que obtenemos.
La paciente se coloca en decúbito supino, con la cadera en flexión y abducción. Desde esa posición buscamos la rotación externa, manteniendo el pie muy próximo a la camilla y evitando que se eleve demasiado.
La mano estabilizadora se coloca sobre la cara externa de la rodilla. La mano ejecutora se posiciona por encima del maléolo interno, sobre la cara interna de la pierna.
Durante el test, el examinador intenta llevar la cadera hacia rotación interna mientras la paciente mantiene la posición y resiste el movimiento.
El control del pie resulta especialmente importante. Una compensación durante esta parte de la prueba puede alterar la información que estamos intentando obtener.
Dentro del procedimiento mostrado por Luis, se estimula posteriormente el punto 7 de pericardio, situado entre los tendones flexores de la muñeca, y se repite el test.
Cuando el músculo modifica su respuesta y aparece débil después de esta estimulación, la interpretación realizada dentro de este sistema corresponde a un músculo normorreactivo.
La precisión del test condiciona la calidad de la información clínica.
Sigue a Luis Rivas Cano para profundizar en kinesiología aplicada, exploración muscular y razonamiento clínico.