14/08/2026
Dice un proverbio Sufi que quien elige el camino del corazón nunca se equivoca.
Él, es capaz de albergar nuestra alma, darle forma en este mundo a nuestro ser particular y
conciliar a lo dispar. Cuando está sereno y alineado con lo divino, permite que la energía
vital se convierta en una chispa en nuestros ojos, en resonancia en nuestra lengua y en una
radiante y cálida luz que emana de nuestra presencia.
Un corazón perturbado puede empañar a la mirada y a nuestra capacidad de relacionarnos
con el mundo, y con nosotros mismos, desde la compasión y la serenidad. Las emociones
se vuelven frágiles y nos tiembla la valentía.
Podemos llegar incluso a perder el norte y el sentido de la vida. Pero los pies siempre saben dónde están y conocen el camino de retorno, de vuelta al presente, que es el único lugar real.
Por eso en septiembre comenzaremos la travesía reconectando con la brújula de nuestro cuerpo, para dejar que nuestros corazones y pies habiten la magia del aquí y el ahora.
¡No te lo pierdas!