26/06/2026
También es duelo despedirse de quien fuimos.
Ayer en consulta, mi consultante, G.S tuvo un "darse cuenta," un "Eureka" y me lo compartió: También es duelo despedirme de quien fui.
Es duelo aquella
versión nuestra que aprendió a resistir cuando no sabía cómo sanar. De esa parte nuestra que levantó murallas para proteger lo que era demasiado frágil, que hizo lo mejor que pudo con las herramientas que tenía, que nos sostuvo cuando la vida pesaba más de lo que podíamos nombrar.
Crecer no siempre consiste en ganar algo nuevo; a veces consiste en agradecer y soltar. Mirar con ternura a quien nos trajo hasta aquí y comprender que ya no necesitamos seguir habitando sus miedos, sus defensas, sus viejas maneras de sobrevivir.
Y aunque la transformación sea un acto de amor, también deja una ausencia.
Porque cada renacimiento lleva consigo una despedida. Y hay versiones de nosotros que no mueren porque las rechacemos, sino porque, por fin, ya no tienen que seguir salvándonos. Y nosotros podemos darnos el permiso de seguir construyendo una versión nueva de nosotros mismos.