05/05/2026
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No soy una mujer a todo terreno; y está bien.
“Todo me es lícito, pero no todo me conviene…” — 1 Corintios 10:23
Por mucho tiempo escuché que debía serlo.
Fuerte en todo. Capaz de todo. Presente en todo.
Pero siendo honesta, no me identifico con eso.
No puedo caminar en todos los terrenos.
Y no todo terreno me corresponde.
He entendido que la mujer de Dios no está llamada a abarcarlo todo, sino a discernir dónde sí debe florecer.
Esther no fue enviada a todos los lugares, pero en el terreno donde Dios la posicionó, salvó a toda una nación.
María no conquistó escenarios visibles, pero abrazó su asignación con obediencia, y cambió la historia.
Hay áreas donde no avancé, y hoy ya no me frustro por eso. Porque también he aprendido que algunos “no pude” fueron la manera de Dios guardarme.
No pretendas usar la talla de otros solo porque se ve bonita. Si no es tu talla, no la vas a soportar.
Sí, creo que “todo lo puedo en Cristo”, pero también entiendo que ese “todo” es lo que viene de Él.
No todo me corresponde.
No todo me conviene.
No todo es mi asignación.
Y está bien.
Hoy descanso en esto: no soy una mujer a todo terreno…pero soy una mujer alineada al terreno de Dios.
Y donde Él me planta, ahí florezco.