07/08/2026
¿Sabías que hacerle cosquillas a tu hijo no siempre es un juego inocente?
A veces pensamos que las cosquillas son una forma divertida de jugar y demostrar cariño. Sin embargo, cuando un niño pide que paremos y continuamos, su cerebro puede vivir esa experiencia de una manera muy diferente.
Cuando las cosquillas son intensas o prolongadas, el niño puede sentirse sobreestimulado, perder la sensación de control y experimentar una respuesta de estrés, aunque se esté riendo. Y algo importante: reírse no siempre significa que lo está disfrutando. La risa puede ser una respuesta automática del cuerpo ante el estímulo.
Además, cuando insistimos después de un “¡para!”, estamos enseñándole sin querer que sus límites corporales pueden ser ignorados.
💛 Enseñemos a nuestros hijos que su cuerpo les pertenece.
Si dice “para”, paramos.
Si se aleja, respetamos.
Si quiere continuar, seguimos jugando.
Porque criar también es enseñarles a reconocer sus límites, expresarlos y confiar en que los adultos los respetarán.
No se trata de dejar de jugar… se trata de aprender a jugar respetando.
🌱 Pequeños pasos, grandes avances.
Skala Centro de Estimulación y Psicología Infantil