12/07/2026
Hay algo curioso que ocurre cuando llevas muchos años haciendo el mismo trabajo.
Tu cerebro deja de mirar las cosas como las mira el resto de la gente.
Empieza a reconocer patrones de forma automática.
En mi caso, basta con ver ciertas formas, colores o texturas para que mi mente piense inmediatamente en un pólipo.
No porque lo esté buscando.
Simplemente... porque después de miles de colonoscopias, el cerebro aprende qué detalles no puede dejar pasar.
Es el mismo fenómeno por el que un arquitecto se fija en los edificios, un fotógrafo en la luz o un músico en los sonidos.
La experiencia termina cambiando tu manera de observar el mundo.
Y, aunque a veces resulte hasta gracioso, también me recuerda la enorme capacidad que tiene el cerebro para adaptarse a aquello que hacemos una y otra vez.
Ahora quiero saber si soy el único.
¿Qué cosa ves en tu día a día que automáticamente te hace pensar en tu trabajo?