01/07/2022
Entonces no hay injuria posible, no hay ofensa posible, y nada puede dañarme.
Toda percepción de una injusticia cometida por un sujeto en contra de otro es, en consecuencia, puramente ilusoria, y tomar conciencia de ello debería conducirnos a suprimir nuestro reclamo de que la injusticia o la transgresión sean castigadas.
En vistas de ello, en lugar de airarnos o exigir que las ofensas e injurias sean castigadas, lo conveniente, desde el punto de vista de nuestra propia eudaimonía, es dejar pasar la ofensa o, mejor aún, reemplazarla por otras actitudes posibles, entre las cuales se incluyen, cuanto menos, el perdón, la compasión, o aún la amistad.