Paola Raza G. Psicóloga Clínica

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Psicología integral personal y familiar, la salud mental es nuestra prioridad.

“Transferencia de ira” (Richard Sargent, 1954) no es solo una pintura humorística de la vida doméstica, es también un re...
29/09/2026

“Transferencia de ira” (Richard Sargent, 1954) no es solo una pintura humorística de la vida doméstica, es también un recordatorio de cómo las emociones se contagian. Sargent, ilustrador reconocido por su trabajo en The Saturday Evening Post, muestra una cadena de frustración que pasa de una persona a otra dentro de la familia: un enojo pequeño en un padre termina repercutiendo en todos los miembros del hogar. La obra revela con sutileza un patrón que aún hoy vivimos: la ira y la tensión no resueltas se propagan como fichas de dominó. Y aunque Sargent lo retrató con un tono satírico, nos invita a reflexionar sobre el poder que tienen nuestras emociones para afectar el ambiente que compartimos.

CUANDO PATOLOGIZAMOS TODO, SE CONVIERTE EN CAOS 😔UNA INVITACIÓN A LA REFLEXIÓN PARA QUIENES SOMOS PADRES Y FAMILIARESMuc...
11/09/2026

CUANDO PATOLOGIZAMOS TODO, SE CONVIERTE EN CAOS 😔

UNA INVITACIÓN A LA REFLEXIÓN PARA QUIENES SOMOS PADRES Y FAMILIARES

Muchas veces silenciamos 🤫 los síntomas y los adormecemos medicando 💊 sin escuchar nuestro instinto de padres por nuestra comodidad, y como profesionales de la salud sin diagnosticar y valorar correctamente la historia clínica por dinero y atender más pacientes🫰, olvidando que es mejor la calidad de atención que una cola de pacientes esperando atendidos en poco tiempo.



Invito a la lectura 👀📘

Créditos y tomado del muro de Julio César Chávez

CÓMO EL SISTEMA CONVIRTIÓ A LOS NIÑOS NORMALES EN PACIENTES

Esta escena se repite en miles de hogares argentinos, un adulto lleva a un niño al médico porque "no para ni se queda quieto", "no obedece", "no se concentra". El profesional escucha, observa unos minutos, aplica un cuestionario y, con sorprendente velocidad, emite un diagnóstico. El niño sale con una etiqueta y, muchas veces, con una receta. Lo que antes se decía con naturalidad, ese chico tiene hormigas en el c**o, hoy tiene un nombre técnico, un código en el manual diagnóstico y un tratamiento farmacológico. Algo se rompió en el camino.

Antes de empezar a desarrollar el artíc**o, conviene hacer una distinción necesaria. Existen condiciones neurológicas y psiquiátricas reales que requieren intervención especializada. Nadie debería negar esa realidad. Sin embargo, los datos obligan a preguntarse si estamos ante un fenómeno clínico genuino o ante algo más inquietante, la patologización sistemática de comportamientos que pertenecen, sencillamente, al repertorio normal del desarrollo infantil.

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud de 2021, el diagnóstico de TDAH creció más de un 300% en dos décadas en países de ingresos medios y altos. En Estados Unidos, uno de cada diez niños en edad escolar recibe ese diagnóstico. En Argentina, los números siguen la misma tendencia ascendente. Cabe preguntarse: ¿se trata de una epidemia neurológica real, o de una epidemia diagnóstica?

La respuesta, según investigadores como Peter Gøtzsche, exdirector del Centro Nórdico Cochrane, apunta claramente hacia lo segundo. En su libro Psicofármacos que matan y denegación organizada (2013), Gøtzsche documenta cómo la industria farmacéutica financió investigaciones, formó líderes de opinión médica y amplió deliberadamente los criterios diagnósticos para incrementar mercados. El DSM, el manual que clasifica los trastornos mentales, pasó de 106 categorías en su primera edición a más de 300 en su quinta versión. Más categorías significan más diagnósticos posibles, y más diagnósticos posibles significan más pacientes disponibles.

Sin embargo, señalar solo a los laboratorios sería una postura parcial. El problema tiene raíces más profundas y más desagradables, porque involucra también a las familias, a las escuelas y a la propia sociedad adulta. Dicho esto con toda la claridad posible, cuando un sistema prefiere medicar a un niño antes que revisar las condiciones en que ese niño vive, aprende y crece, algo ha fallado mucho antes del consultorio.

El psicoanálisis freudiano enseñó algo que vale la pena recuperar, el síntoma no aparece en el vacío. Siempre hay un contexto. Un niño que no puede permanecer sentado en un aula durante seis horas consecutivas, frente a estímulos mínimos, con docentes desbordados y sin espacios de juego, no es necesariamente un niño enfermo. Puede ser un niño que responde de manera completamente lógica a un entorno que falla. Pero revisar el entorno exige esfuerzo colectivo. Medicar al niño es más rápido, más sencillo y, para el sistema, más rentable.

El psiquiatra infantil Sergio Levin, referente en Argentina, señala que el problema no es solo el sobrediagnóstico sino la elisión del contexto como variable diagnóstica. La pregunta clínica correcta no es únicamente "¿qué le pasa a este niño?" sino también "¿en qué contexto le pasa?", "¿quiénes son los adultos que lo rodean?", "¿cómo es la dinámica familiar?", "¿qué ocurre en esa escuela?" Esas preguntas llevan tiempo.

Un sistema de salud que funciona con turnos de quince minutos y metas de productividad no está diseñado para formularlas.
Por ende, la crítica no puede dirigirse exclusivamente hacia los políticos de salud, aunque les cabe una responsabilidad central. Les cabe también a los docentes que derivan en lugar de acompañar, a los padres que prefieren una solución rápida antes que un proceso lento, y a una cultura que ha perdido la tolerancia por la niñez, la inquietud y la imperfección propias de la infancia. La neurociencia contemporánea, incluyendo los trabajos de Allan Schore sobre el desarrollo del sistema nervioso y la regulación emocional, es clara: los niños se desarrollan en relación, no en aislamiento diagnóstico.

En fin, frenar la patologización de la infancia no significa abandonar a quienes verdaderamente necesitan ayuda especializada. Significa restituir la complejidad donde hoy impera la simplificación. Significa que antes de ponerle un nombre a lo que "tiene" un niño, los adultos nos preguntemos honestamente qué está pasando con nosotros, con los vínc**os que sostenemos, con las escuelas que construimos, con el tiempo que no le damos. Los niños, como siempre lo hicieron, nos están hablando. El problema es que aprendimos a acallarlos con una pastilla antes de aprender a escucharlos.

Julio César Cháves

Vuelvo y repito la necesidad de que se medique a los niños viene de los mismos padres avalado por la firma legal de un p...
05/08/2026

Vuelvo y repito la necesidad de que se medique a los niños viene de los mismos padres avalado por la firma legal de un profesional de la salud ❤️‍🩹

Muchos comportamientos necesitan un buen análisis clínico que lamentablemente no se realiza, y la falta de tiempo y aunque duela falta de amor de sus padres; ya que es más fácil desaparecer el síntoma (tercerizando el problema) que tratarlo ya que eso toma tiempo, paciencia, dedicación, investigación y amor de los padres; en una época donde eso es escaso lo más fácil es la pastilla 💊



Créditos de la imagen y siguiente explicación al mismo

Contra la medicalización de la infancia: por qué los psicofármacos no deberían ser la respuesta

Cada vez más niños y adolescentes salen del consultorio con una receta de estimulantes, antidepresivos, ansiolíticos o antipsicóticos. Lo que antes se resolvía con límites, contención, tiempo o cambios en la escuela y la casa hoy se traduce en pastilla. Esta tendencia no es progreso. Es un error cultural y clínico de consecuencias graves.

Allen Frances, quien presidió el grupo de trabajo del DSM-IV, reconoció públicamente su responsabilidad parcial en tres “epidemias falsas”, el autismo, el déficit de atención y el trastorno bipolar infantil. En su libro Salvar lo normal (2013) advirtió que los criterios se ampliaron tanto que la inmadurez se convirtió en enfermedad. Estudios de varios países muestran que el niño más chico del grado tiene casi el doble de probabilidades de recibir diagnóstico de TDAH y medicación que el más grande. No cambió el cerebro de los chicos. Cambió la mirada de los adultos.
Robert Whitaker, autor de Anatomía de una epidemia (2010), documentó un fenómeno inquietante. Mientras se disparaba la prescripción de psicofármacos, también crecía el número de personas discapacitadas por enfermedad mental. En niños el salto fue aún más brutal. Whitaker sostiene que estos fármacos pueden aliviar síntomas a corto plazo pero empeoran el curso a largo plazo, generan dependencia y, en muchos casos, nuevos problemas.
Los datos sobre antidepresivos en menores son especialmente claros, la evidencia de eficacia es débil o inexistente frente a placebo, y el riesgo de ideación suicida aumenta. Por eso la FDA de Estados Unidos colocó la “caja negra” de advertencia en estos medicamentos para menores de 18 años.

Joan-Ramon Laporte, en Crónica de una sociedad intoxicada (2024), lo resume sin rodeos: los psicofármacos ya no se usan solo para tratar enfermedades, se usan para tratar el malestar. La industria quiere vender y la medicalización de los sufrimientos de la infancia y la adolescencia es un drama.
En la misma línea, el psiquiatra Josep Moya observa que la tendencia es medicalizar cada vez más, priorizando la biología por sobre lo social y ambiental.
Los riesgos no son teóricos. Antipsicóticos usados fuera de ficha técnica en niños elevan el riesgo de diabetes, aumento de peso y problemas metabólicos. Estimulantes pueden afectar el sueño, el apetito y el crecimiento. Ansiolíticos generan tolerancia y dependencia en cerebros que todavía se están formando. La mayoría de estas prescripciones en menores se hacen sin la evidencia sólida que se exige para otros tratamientos.
El daño va más allá de los efectos secundarios. Cuando se le dice a un niño que su inquietud, su tristeza o su rabia son una enfermedad cerebral que debe corregirse con pastillas, se le roba la posibilidad de aprender a regularse, de tolerar la frustración y de construir resiliencia. Se desplaza la responsabilidad hacia la química individual y se dejan de interrogar las condiciones reales, aulas saturadas, pantallas constantes, falta de sueño, hogares tensionados o simple ausencia de adultos disponibles.

Desde mí mirada de psicopedagogo en formación que voy a cuarto año, veo cómo se confunde dificultad con patología. Un chico que no se concentra, que se mueve o que se resiste no necesita automáticamente una etiqueta y una pastilla. Necesita que alguien mire el contexto, el vínc**o, las condiciones de enseñanza y las herramientas reales que tiene disponibles.

🗣️ La respuesta prioritaria no puede ser farmacológica. La evidencia apunta a que el acompañamiento, los cambios ambientales y el tiempo suelen ser más seguros y, a largo plazo, más efectivos.

Convertir la infancia en un territorio de diagnósticos y recetas no protege a los chicos. Los expone a riesgos innecesarios y les enseña que sus emociones difíciles son un defecto a medicar. La infancia no necesita más pastillas. Necesita adultos que sostengan la complejidad sin apurarse a etiquetar y medicar. Cada receta que se evita es una oportunidad de respetar el desarrollo de un cerebro que todavía está en construcción.

Julio César Cháves

El daño al cerebro 🧠 también es irreversiblePara analizar...👀
20/06/2026

El daño al cerebro 🧠 también es irreversible

Para analizar...👀

18/06/2026

EL MUNDO NECESITA PERSONAS FELICES ☺️🙂‍↕️ NO SOLO PROFESIONISTAS EXITOSOS 🧑‍🎓

PARA LOS PADRES 👫

CON MUCHO CARIÑO 🌸

Hoy solo voy a transcribir estás frases que me llamaron la atención, y es que es la realidad de hoy.

"...pero a veces, en el intento de formar niños extraordinarios, terminamos creando niños agotados" 😞🥱😮‍💨

"... el mundo mundo está lleno de profesionistas exitosos que nunca aprendieron a ser felices" 😠😡😶😥😢

"La diferencia entre alguien bueno para la escuela y alguien bueno para la vida no siempre está en lo que sabe... está en como enfrenta los problemas, como maneja sus emociones y cuánto disfruta estar vivo" ☺️😁😍

PARA PENSAR 🤔



Imagen tomada de Beto de Bioquímica y créditos al mismo

PARA LOS PADRES 👫CON MUCHO CARIÑO 🌸Hoy solo voy a transcribir estás frases que me llamaron la atención, y es que es la r...
15/06/2026

PARA LOS PADRES 👫

CON MUCHO CARIÑO 🌸

Hoy solo voy a transcribir estás frases que me llamaron la atención, y es que es la realidad de hoy.

"...pero a veces, en el intento de formar niños extraordinarios, terminamos creando niños agotados" 😞🥱😮‍💨

"... el mundo mundo está lleno de profesionistas exitosos que nunca aprendieron a ser felices" 😠😡😶😥😢

"La diferencia entre alguien bueno para la escuela y alguien bueno para la vida no siempre está en lo que sabe... está en como enfrenta los problemas, como maneja sus emociones y cuánto disfruta estar vivo" ☺️😁😍

PARA PENSAR 🤔



Tomado de Beto de Bioquímica y créditos al mismo

El mundo esta lleno de profesionistas exitosos que no aprendieron a ser felices…

Hoy me llegó un pacientito de 7 años. Mientras le realizaba un electroencefalograma, me platicó que ya va en la primaria. Estaba muy feliz porque su mamá lo iba a llevar a comer a su lugar favorito.

Siempre que tengo la oportunidad de platicar con mis pacientes, lo hago. No es parte del estudio, pero sí parte de mi forma de trabajar.

¿Por qué?

Porque me interesa cada uno de ellos. Me gusta saber qué piensan, qué sueñan, qué les preocupa y qué los hace felices. Me gusta conocer sus gustos, sus pasatiempos y ver el mundo a través de sus ojos.

Y curiosamente, esas conversaciones también ayudan a los niños a conocerse mejor a sí mismos. Incluso me atrevo a decir que muchos papás descubren cosas de sus hijos cuando los escuchan hablar conmigo.

Hoy pasó algo que me dejó pensando.

Le pregunté a mi paciente si se sentía cansado.

—Sí —me respondió.

—¿Te desvelaste?

—No. Estoy cansado porque toda la semana voy a taekwondo, clases de matemáticas, clases de pintura, clases de piano e inglés. Y además tengo que limpiar la pecera de mi pez.

Le pregunté:

—¿Y de todo eso qué es lo que más te gusta?

Se quedó callado unos segundos.

—Nada. Nada de eso me gusta. Voy porque me llevan a fuerzas.

—¿Y por qué no le dices a tu mamá?

—Porque no me hacen caso.

Entonces le pregunté:

—¿Y qué te gustaría hacer realmente?

Su respuesta fue tan sencilla como poderosa:

—Ver películas, salir a pasear con mi perrita y comer nieve.

Sonreí.

—¿Sabes? Esa también es una buena forma de vivir. Yo hago eso siempre que puedo.

Entonces me hizo una pregunta que no esperaba:

—¿Tu mamá también te obligaba a ir a taekwondo y a clases de matemáticas?

Le respondí:

—No. Mi mamá era diferente en ese aspecto. Digamos que me dejaba ser.

Terminamos de hablar. Le pedí que cerrara los ojos y descansara mientras realizábamos el estudio.

Aproveché para conversar con su mamá.

Le dije:

—Señora, antes que nada la felicito. Se nota que quiere darle a su hijo todas las herramientas posibles para que tenga éxito en la vida. Pero también creo que, sin darse cuenta, lo está sobrecargando.

Muchos padres tienen la idea de que mientras más actividades hagan sus hijos, más exitosos serán. Pero a veces, en el intento de formar niños extraordinarios, terminamos creando niños agotados.

Su hijo aprende piano, pintura, matemáticas, inglés y taekwondo.

Yo, a su edad, consideraba un logro importante no ahogarme por comer acostado mientras veía caricaturas.

Su hijo es inteligente. No tengo duda de que llegará lejos.

Pero también es un niño.

Y los niños necesitan tiempo para aburrirse, para imaginar, para correr, para jugar, para ensuciarse y para descubrir quiénes son.

Estas vacaciones déjelo ser niño.

Déjelo jugar en la calle.

Déjelo pasear con su perrita.

Déjelo comer nieve.

Déjelo hacer nada de vez en cuando.

Porque si algo he aprendido después de conocer a tantas personas, es que el mundo está lleno de profesionistas exitosos que nunca aprendieron a ser felices.

Sí, las buenas calificaciones son importantes.

Pero la inteligencia emocional lo es aún más.

Porque la diferencia entre alguien bueno para la escuela y alguien bueno para la vida no siempre está en lo que sabe.

Muchas veces está en cómo enfrenta los problemas, cómo maneja sus emociones y cuánto disfruta estar vivo.

—Listo, señora. Ya terminamos el estudio. Vamos a despertarlo.

Beto de Biomédica

11/06/2026
09/06/2026

Aislamiento social

Dirección

Avenida Pasteur Entre Unidad Nacional Y Abdón Calderón. Alado De MOON Coffee. Diagonal A La Puerta De Emergencia Del Hospital Regional Ambato
Ambato

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