06/09/2026
Señor, hoy abro mi corazón para hablarte de mi padre, que ya descansa a tu lado. Aunque mis manos ya no puedan sostener las suyas y mis ojos extrañen su presencia física, su huella sigue intacta en cada rincón de mi vida.
Gracias por habernos regalado el privilegio de ser sus hijos, por la luz de sus enseñanzas, por la calidez de sus abrazos que refugiaban el mundo entero, y por ese amor incondicional que ni la misma muerte puede apagar.
Te pido que lo acojas en la tibieza de tu gloria, donde ya no hay dolor ni cansancio, solo paz infinita. Permítele saber que aquí lo seguimos recordando con un amor que no se desgasta con el tiempo, que sus palabras siguen siendo mi guía y su memoria, mi refugio más sagrado.
Cuando la nostalgia pese y el silencio de su ausencia duela, llena mi alma con la certeza de que este adiós no es para siempre, sino solo un 'hasta luego' guardado en la promesa del reencuentro. Cuida de él, Señor, mientras yo sigo honrando su vida en la mía...🥹