20/06/2026
A menudo pensamos que la inestabilidad emocional de los hijos solo ocurre tras un divorcio, pero la realidad es que el conflicto de lealtades también se vive bajo el mismo techo. Cuando los padres están juntos pero en constante conflicto, es común que, de forma consciente o inconsciente, se busque el “bando” o la validación del hijo, poniéndolo en contra del otro.
Sentir que amar a mamá es traicionar a papá (o viceversa) es una de las cargas más pesadas y destructivas que puede soportar un niño. Un hijo no tiene la estructura emocional para ser el mediador, el confidente o el aliado de sus padres en sus problemas de pareja.
Cuando los adultos usan a los hijos como escudo o como arma, les roban su derecho a ser niños. El amor de los padres debe ser un puerto seguro, libre de condiciones, de rivalidades y de bandos. Proteger su bienestar emocional implica recordar que, sin importar las diferencias de pareja, los hijos tienen derecho a amar a ambos por igual y en paz.