20/07/2026
El deporte nunca ha sido solo un juego.
Es el lugar donde un niño aprende que no siempre va a ganar, pero que eso no significa que haya fracasado.
Es donde descubre que el esfuerzo vale más que los resultados inmediatos.
Donde entiende que pedir ayuda no lo hace menos fuerte.
Que trabajar en equipo muchas veces lo llevará más lejos que intentar hacerlo todo solo.
Y que las emociones no son un obstáculo, sino una parte natural del camino.
Como psicóloga, me preocupa cuando convertimos el deporte únicamente en una fábrica de medallas, trofeos o presión por rendir.
Porque el mayor triunfo no siempre está en el marcador.
Está en el niño que aprendió a levantarse después de perder.
En la adolescente que descubrió que puede confiar en sí misma.
En el joven que entendió que la disciplina también construye autoestima.
Ojalá dejemos de preguntar únicamente:
”¿Ganaron?”
Y empecemos a preguntar también:
”¿Qué aprendiste hoy?”
Quizá esa respuesta sea mucho más importante que cualquier campeonato.
🤍
¿Qué valor te gustaría que el deporte sembrara en la vida de tu hijo o de tus alumnos?
Te leo en los comentarios.
Psic. Ana Murillo
Psicóloga Clínica
Magíster en Género, Desarrollo, Salud Sexual y Reproductiva