10/09/2026
LA VISIÓN DE NIÑAS Y NIÑOS
¿Qué se les viene a la cabeza a las niñas y a los niños cuando escuchan la palabra sexualidad?
Muchas y muchos sienten que se trata de algo que, aunque les llama poderosamente la atención, no tiene que ver directamente con sus vidas presentes, sino con su vida futura, algo que les pasará cuando tengan 16, 18 ó 20 años, cuando ‘tengan madurez o preparación’. Si, cuando tienen 10 u 11 años, se les pregunta directamente ‘¿qué es la sexualidad?’, tanto niñas como niños suelen relacionarla con la reproducción (‘cuando se tienen niños’) y con el coito. Suelen reducir la sexualidad a este tipo de prácticas y, por eso, se extrañan cuando se les dice que ésta acompaña al ser humano desde que nace hasta que se muere. Estas ideas hacen, además, que les resulte rara la homosexualidad.
Una niña de ocho años iba en el coche con su tía, su abuela y su madre. De pronto se puso a cantar una canción que decía ‘ma**ca tú, ma**ca yo’ y que le hacía mucha gracia. La tía le preguntó:
‘¿qué es un ma**ca?’ Y ella dijo: ‘un niño que juega y se viste como niña’. La tía le dijo: ‘no es así realmente, un ma**ca es un niño que le gusta otro niño para ser su pareja o para tener una relación más íntima. Y la niña preguntó: ‘¿y cómo se llaman las niñas que les gustan otras niñas para novias?’ La tía contestó: ‘lesbiana’. Y la niña se puso a cantar con el mismo ritmo que antes ‘lesbiana tú, lesbiana yo’. La palabra ma**ca es usada como un insulto entre los niños, no por ser una opción sexual ‘estrafalaria’,
sino precisamente por lo que planteó esa niña, porque la relacionan con asemejarse a las mujeres, como si acercarse al mundo de las niñas les quitara hombría. Por eso, es importante que entiendan que se puede ser un hombre libre y feliz de muchas maneras y que la palabra ma**ca, aunque no sea la más correcta por ser usada habitualmente como un insulto, hace referencia a un homosexual, o sea, a un hombre que tiene relaciones sexuales y amorosas con otro hombre, del mismo
modo que lesbiana hace referencia a una mujer que las tiene con otra mujer. Son posibilidades que están ahí, que no son mejores ni peores que la heterosexualidad, y que pueden formar parte de
sus propias opciones de vida: ¿quién asegura a un chico que no se enamorará de su mejor amigo?
En una clase de niñas y niños de 7 años, la maestra les pregunta cómo se dice cuando a un chico le gusta un chico o a una chica otra chica. Ellos y ellas, entre risas, dicen homosexual, lesbiana,
gay, mariquita. La maestra les dice que la palabra más correcta es homosexual, gay o lesbiana. Les explica que cualquiera de la clase puede llegar a sentir algún día una atracción especial por un niño o por una niña, y que tanto una posibilidad como la otra están bien. Les explica también que sentir una atracción por alguien de su mismo s**o no les hace ser homosexuales para siempre, del mismo modo que sentir atracción por alguien del otro s**o no les hace ser heterosexuales para siempre. Esta maestra les pregunta si conocen a g**s y lesbianas. Una niña dice que su madre tiene unas amigas que lo son. La maestra aprovecha para preguntarles si a estas mujeres les pasa algo extraño y la niña contesta que no.
Niñas y niños relacionan los besos, sobre todo si son en la boca, con una iniciación a la sexualidad. Al hablar sobre ello, sienten una mezcla de sentimientos. Por un lado, está la curiosidad que les despierta las imágenes que ven en el seno de su propia familia, dando un paseo por un parque o en las películas. Por otro lado, sienten un poco de asco al pensar en la saliva que pasa de una boca a otra.
Un niño de 7 años le pregunta a su madre ¿a ti te parece mal que me dé besos con mi novia? Ella le pregunta dónde la quiere besar y él le dice que en la boca pero sin lengua. La madre le explica
que dar un beso es bonito, algo íntimo, sólo de los dos y que, por tanto, no es un motivo para presumir delante de las y los demás. También le explica que, a veces, las niñas y los niños se ven
obligados a besarse cuando las y los demás dicen ‘¡que se besen, que se besen…!’ y, en el fondo, no quieren besarse, o no lo quieren hacer delante de otras personas.
Las preguntas relacionadas con cómo se hace el amor o con cómo se besa son habituales. A veces, estas preguntas responden a la interiorización de imágenes erróneas que les llevan a tener una idea negativa sobre la sexualidad o sobre el cuerpo humano. Por ejemplo: Un niño de 10 años le preguntó a su profesor: ¿es verdad que las niñas tienen dientes en la va**na?
Las niñas y los niños suelen manifestar ante las otras personas una concepción de la sexualidad diferente. Las niñas suelen decir que la sexualidad es ‘hacer el amor’. Los niños pequeños también
suelen hablar así, pero, a medida que crecen, tienden más a usar la expresión ‘follar’. Algunos niños hablan de prostitución, vi**ra u orgía y, sin embargo, no es tan habitual que una niña hable en esos términos, son palabras que no expresan la sexualidad en la que muchas de ellas están pensando y probablemente tampoco la que se imaginan algunos niños.
Cuando una persona adulta les dice que va a hablarles de sexualidad, tanto niñas como niños sienten una gran expectación. Pero, algunos niños, cuando notan que en esa conversación no se les hablará de las técnicas o prácticas concretas que consideran ‘guarrerías excitantes’, propias de los anuncios de contactos o de lugares semejantes, ya no muestran tanta expectación.
Sin embargo, para la mayoría de las chicas, esta forma en la que estos chicos hablan de sexualidad les resulta violenta y de mal gusto. Algunos niños también lo sienten así, pero no se sienten tan libres para decirlo. Muchas se sienten hartas y cansadas por tener que escuchar todos los días expresiones y bromas que reducen la sexualidad a una pura técnica y el cuerpo femenino a un objeto a conquistar. Y, cuando este discurso cobra protagonismo, son ellas las que ya no sienten tanta expectación.
Un profesor plantea lo siguiente: ‘en las clases, si nos despistamos, nos pasamos el tiempo dando respuesta sólo a las expresiones más crudas planteadas por algunos chicos, dejando a un lado lo que dicen las chicas y los demás chicos. Esto es así porque lo que ellos dicen llama más la atención, genera más revuelo y resulta más urgente de afrontar por la carga de violencia que acarrea. Sin embargo, es habitual que alguna chica plantee cuestiones muy interesantes y, darle protagonismo, puede ser un buen punto de partida para ayudar a que los chicos, y también las chicas, aprendan a dar un sentido más sano y real a su propia sexualidad.’ A algunos niños les gusta alardear de que conocen muchos términos relacionados con la sexualidad, que ya saben mucho sobre esta cuestión y que están un poco de vuelta. Sin embargo, cuando se les explica qué significan algunos de los términos que utilizan, si se les explica, por ejemplo, que
cu*******us o felación quieren decir ‘estimular con la boca los genitales de la otra persona’, suelen poner cara de asco. Parece, por tanto, que en lo más profundo, ellos no buscan algo muy diferente a lo que buscan las niñas, que puede resumirse en sentir placer en relación con otro u otra, y no con técnicas desconectadas de esa relación. Pero, por la propia presión del grupo, a menudo no se atreven a expresar sus deseos y sentimientos reales. Un niño de 11 años se acercó a su maestra, tras una clase en la que estuvieron hablando sobre sexualidad, y le dijo en voz baja: ‘No pienses que yo soy como los demás niños, yo respeto a las niñas porque quiero que me respeten, y me gustaría tener una novia divertida, con la que pudiera pasármelo muy bien.’ Las niñas hablan más de la relación y del amor. Pueden decir, por ejemplo, que la sexualidad es cuando vas creciendo y vas sintiendo amor hacia otra persona, o también que es mostrarse cariño entre dos personas. Esto no significa que las niñas no se interesen por el placer y el disfrute que puedan sentir en estas relaciones, sino todo lo contrario, ellas se interesan por el placer sexual, pero no suelen desligarlo de las relaciones y los sentimientos. Una madre le preguntó a su hija si le parecía que sus profesoras y profesores hablaban lo suficiente sobre sexualidad. Y la niña contestó: ‘No, hablan muy poco, ya lo he comentado con otras niñas que nos encantaría que nos hablaran más sobre el amor.’ Pero, ¿A qué llaman amor?
Reducir la sexualidad a situaciones de enamoramiento no es real. Como ya hemos dicho, la sexualidad es algo que somos, más allá de si tenemos o no relaciones sexuales con otra persona, o
de si estamos o no enamoradas o enamorados. Aunque también es cierto que a mayor profundidad de sentimientos positivos hacia la persona con la que nos tocamos y / o besamos, más ricas serán las sensaciones que tengamos. En todo caso, lo que sí es fundamental es no desvincular la sexualidad del afecto, de la relación, del intercambio.