Psicología Cuenca

Llamar Cómo llegar Contactar con el consultorio

Psicología Cuenca Todos los seres humanos tenemos situaciones cotidianas que influyen en nuestro estado emocional quedarse con ello y no pedir ayuda solo agrava la situación

La finalidad de la existencia es tener momentos más agradables y superar con valor las situaciones que se nos presentan a lo largo de nuestras vidas. Solos no podemos todos necesitamos un apoyo ya sea de un familiar, amigos, colegas, etc. Pero un psicólogo es una persona más adecuada en ayudar por su preparación, experiencia y que no tiene vínculos que entorpezcan la visión objetiva de lo que viven los pacientes. Con esa objetividad el profesional puede dar el tratamiento concreto para fortalecer nuestra psiquis, es decir tener una mejor calidad de vida en todos los aspectos.

Trastorno de ideas delirantes inducidasTrastorno de ideas delirantes, poco frecuente, compartido por dos o más personas ...
16/09/2026

Trastorno de ideas delirantes inducidas
Trastorno de ideas delirantes, poco frecuente, compartido por dos o más personas que comparten estrechos lazos emocionales. Sólo uno de los afectados padece un auténtico trastorno psicótico. En el otro o los otros las ideas delirantes son inducidas y normalmente remiten cuando se les separa. El trastorno psicótico del individuo dominante suele ser una esquizofrenia, pero esto no es algo ni necesario ni constante. Tanto las ideas delirantes
originales de la persona dominante como las inducidas en la otra, son crónicas, de naturaleza persecutoria o de grandeza. Las creencias delirantes sólo son trasmitidas de esta manera en
circunstancias extraordinarias poco frecuentes. Casi siempre las dos personas son familiares cercanos, aislados del entorno por su lengua, cultura o por factores geográficos. Las personas en las cuales las ideas delirantes son inducidas suelen ser también dependientes o tienen una relación de servidumbre con la que padece la psicosis genuina.
Pautas para el diagnóstico
a) Dos o más personas comparten el mismo tema o sistema de ideas delirantes y se apoyan mutuamente en sus creencias.
b) Ambas comparten una relación extraordinariamente estrecha, del tipo descrito mas arriba.
c) Hay evidencia temporal y circunstancial de que las ideas delirantes están inducidas en la persona pasiva (dominada) de la pareja por el contacto con la persona activa (dominante).

Trastorno de ideas delirantesGrupo de trastornos caracterizado por la aparición de un único tema delirante o de un grupo...
15/09/2026

Trastorno de ideas delirantes
Grupo de trastornos caracterizado por la aparición de un único tema delirante o de un grupo de ideas delirantes relacionadas entre sí que normalmente son muy persistentes, y que incluso pueden durar hasta el final de la vida del individuo. El contenido del tema o conjunto de ideas delirantes es muy variable. A menudo es de persecución, hipocondriaco o de grandeza, pero también puede referirse a temas de litigio o de celos o poner de manifiesto la convicción de que una parte del propio cuerpo está deformada o de que otros piensan que se despide mal olor o que se es homosexual. Lo más característico es que no se presente otra psicopatología, pero pueden aparecer de modo intermitente síntomas depresivos y, en algunos casos, alucinaciones olfatorias y táctiles. Las voces alucinatorias, los síntomas esquizofrénicos tales como las ideas delirantes de ser controlado, el embotamiento afectivo y la presencia de una enfermedad cerebral son incompatibles con este diagnóstico. Sin embargo, alucinaciones auditivas ocasionales o transitorias, no típicamente esquizofrénicas y que no constituyen una parte principal del cuadro clínico, no excluyen el diagnóstico en enfermos ancianos.
Suele comenzar hacia la edad media o avanzada de la vida, pero algunas veces, especialmente en casos de creencias sobre deformaciones del cuerpo, surge en el inicio de la
madurez. El contenido de las ideas delirantes y el momento en el que aparecen y suele poder tener relación con algunas situaciones biográficas significativas, por ejemplo, ideas delirantes
de persecución en personas que pertenecen a minorías sociales. Fuera del comportamiento directamente relacionado con el tema de las ideas o sistema delirante, son normales la afectividad, el lenguaje y el resto de la conducta.
Pautas para el diagnóstico
El tema o conjunto de ideas delirantes deben ser la manifestación clínica única o la más destacada y deben de estar presentes durante por lo menos tres meses y ser claramente
propias del enfermo, es decir, no depender de factores culturales. Pueden presentarse síntomas depresivos de una manera intermitente e incluso un episodio depresivo completo siempre y cuando las ideas delirantes no coincidan con las alteraciones del estado de ánimo. No hay evidencia de lesión cerebral, de voces alucinatorias ocasionales y de antecedentes de síntomas esquizofrénicos (ideas delirantes de ser controlado, difusión del
pensamiento, etc.).

EDUCAMOS EN LA RELACIÓNEl sentido y los significados que damos a la sexualidad se transmiten, fundamentalmente, a través...
14/09/2026

EDUCAMOS EN LA RELACIÓN
El sentido y los significados que damos a la sexualidad se transmiten, fundamentalmente, a través de nuestra forma de ser y de relacionarnos. Son formas y maneras que, para una niña o un
niño, tienen mayor significatividad que los discursos que les podamos dar. A través de la relación que establecemos con las criaturas, ellas observan y experimentan actitudes que podrán integrar a su propio universo, a través de su singularidad.
Tras separarse de su marido, una madre inicia una relación con una nueva pareja. En este proceso, esta mujer redescubre su cuerpo, su sexualidad y facetas de su personalidad que tenía adormecidas. Todo esto le permitió enriquecer su relación con su hija y ambas reflorecieron juntas. Más que con charlas, niñas y niños aprenden e integran su sexualidad con lo que las personas
adultas hacen, con cómo viven sus vidas, resuelven sus conflictos y dificultades, expresan su sexualidad. Una maestra cuenta que, para poder tratar bien la sexualidad con su alumnado, le ha sido
mucho más útil reflexionar previamente sobre su propia sexualidad, aprender a dar nombre a sus propias dificultades y tener espacios para compartir sensaciones y pensamientos con otras personas, que todos los recursos didácticos que ha tenido en sus manos. Es más, este proceso de reflexión personal, le ha permitido usar textos, manuales o cuentos, con más libertad, dándoles un mayor sentido.
Hacer educación sexual implica entrar en un proceso donde educamos también nuestra propia sexualidad y este es un camino lleno de sorpresas.

¿SER NATURAL?A menudo se dice que hay que tratar la sexualidad de forma natural, pero ¿qué es ser natural?Imaginemos est...
11/09/2026

¿SER NATURAL?
A menudo se dice que hay que tratar la sexualidad de forma natural, pero ¿qué es ser natural?
Imaginemos esta situación: Una madre no suele cerrar la puerta cuando va al baño en su casa. Sin embargo, cuando tiene la menstruación prefiere tenerla cerrada porque así se siente más
cómoda.
Puede ser que alguien le diga que debe tener la puerta siempre abierta, tenga o no tenga la menstruación, porque eso es ser natural. Esto significaría para esta mujer no respetar su propia
intimidad y pasarlo un poco mal. Esto ocurre cuando se considera que ‘ser natural’ es reproducir un determinado cliché, invitándonos a hacer teatro y pasar por encima de lo que realmente somos
y sentimos. Pero, esto, de forma paradójica, nos lleva a establecer relaciones artificiales.
Para educar la sexualidad, es importante descubrir y nombrar los propios miedos, deseos, sentimientos y prejuicios en torno a ella. Y, tomando en cuenta esta realidad, plantearnos qué hacer
desde ahí, cómo abordarla de la mejor manera posible sin que este ejercicio se vuelva en contra
nuestra.
LOS MIEDOS
Hablar sobre sexualidad no es una práctica habitual. Suele generar malestar, resistencias, miedos, porque tratar sobre ella significa repensar la propia sexualidad y obliga a quien educa a ponerse en juego. Y esto no es fácil.
Dos educadoras propusieron charlar sobre sexualidad a un grupo de madres y padres que aceptaron la propuesta. Sin embargo, el día que habían quedado, faltó un número significativo de
personas porque a ellas les resultaba violento hablar en público sobre algo tan íntimo. No es que no se interesaran por favorecer una vivencia sana, libre y feliz de la sexualidad de sus hijas e hijos, sino que necesitaban más tiempo, más confianza y tal vez otro tipo de dinámica para poder abordar con serenidad esta cuestión.
Los miedos, prejuicios y dificultades forman parte de lo que somos, están ahí y no los podemos obviar. Un padre que nunca ha hablado de sexualidad con su hijo por miedo y por no saber bien cómo abordarla. Un día decidió comprarle un libro sobre sexualidad y regalárselo. El hijo sintió algo extraño porque no terminaba de entender ‘a qué viene esto ahora’ después de tanto silencio. Tener este libro no le supuso total libertad para preguntar a su padre todas las dudas que tenía sobre la sexualidad ni para relacionar lo que allí leyó con su propia vida. Ahora bien, también es cierto que este padre se atrevió a hacer lo mejor que podía y dio a su hijo la oportunidad de leer un libro interesante sobre sexualidad, y esto ya es importante.
Quizás, el deseo de este hombre de favorecer que su hijo viva libremente su sexualidad, sea una motivación lo suficientemente fuerte para que él busque el modo de profundizar en sus dificultades y pueda, de este modo, seguir abordando esta cuestión del mejor modo que sepa y pueda, pero sin pasarlo mal.
Por otro lado, hay un miedo que tiene que ver con cómo los conocimientos que les damos pueden chocar con los que aprenden otros niños y niñas. Esta disonancia lleva a madres,
padres, maestras y maestros, a dudar si realmente es conveniente darles información verídica y clara. Un niño de 10 años le comenta a su madre: ‘¡Jo, mamá, esto que me has dicho! ¡Me están diciendo que soy un mentiroso!’. No porque su madre le esté realmente mintiendo, sino porque los niños y las niñas que juegan con él han aprendido otras cosas.
Sin embargo, tengamos los miedos que tengamos, la sexualidad de cada niño y de cada niña, igual que la nuestra, está ahí, persistiendo en ser y expresarse.

LA VISIÓN DE NIÑAS Y NIÑOS¿Qué se les viene a la cabeza a las niñas y a los niños cuando escuchan la palabra sexualidad?...
10/09/2026

LA VISIÓN DE NIÑAS Y NIÑOS
¿Qué se les viene a la cabeza a las niñas y a los niños cuando escuchan la palabra sexualidad?
Muchas y muchos sienten que se trata de algo que, aunque les llama poderosamente la atención, no tiene que ver directamente con sus vidas presentes, sino con su vida futura, algo que les pasará cuando tengan 16, 18 ó 20 años, cuando ‘tengan madurez o preparación’. Si, cuando tienen 10 u 11 años, se les pregunta directamente ‘¿qué es la sexualidad?’, tanto niñas como niños suelen relacionarla con la reproducción (‘cuando se tienen niños’) y con el coito. Suelen reducir la sexualidad a este tipo de prácticas y, por eso, se extrañan cuando se les dice que ésta acompaña al ser humano desde que nace hasta que se muere. Estas ideas hacen, además, que les resulte rara la homosexualidad.
Una niña de ocho años iba en el coche con su tía, su abuela y su madre. De pronto se puso a cantar una canción que decía ‘ma**ca tú, ma**ca yo’ y que le hacía mucha gracia. La tía le preguntó:
‘¿qué es un ma**ca?’ Y ella dijo: ‘un niño que juega y se viste como niña’. La tía le dijo: ‘no es así realmente, un ma**ca es un niño que le gusta otro niño para ser su pareja o para tener una relación más íntima. Y la niña preguntó: ‘¿y cómo se llaman las niñas que les gustan otras niñas para novias?’ La tía contestó: ‘lesbiana’. Y la niña se puso a cantar con el mismo ritmo que antes ‘lesbiana tú, lesbiana yo’. La palabra ma**ca es usada como un insulto entre los niños, no por ser una opción sexual ‘estrafalaria’,
sino precisamente por lo que planteó esa niña, porque la relacionan con asemejarse a las mujeres, como si acercarse al mundo de las niñas les quitara hombría. Por eso, es importante que entiendan que se puede ser un hombre libre y feliz de muchas maneras y que la palabra ma**ca, aunque no sea la más correcta por ser usada habitualmente como un insulto, hace referencia a un homosexual, o sea, a un hombre que tiene relaciones sexuales y amorosas con otro hombre, del mismo
modo que lesbiana hace referencia a una mujer que las tiene con otra mujer. Son posibilidades que están ahí, que no son mejores ni peores que la heterosexualidad, y que pueden formar parte de
sus propias opciones de vida: ¿quién asegura a un chico que no se enamorará de su mejor amigo?
En una clase de niñas y niños de 7 años, la maestra les pregunta cómo se dice cuando a un chico le gusta un chico o a una chica otra chica. Ellos y ellas, entre risas, dicen homosexual, lesbiana,
gay, mariquita. La maestra les dice que la palabra más correcta es homosexual, gay o lesbiana. Les explica que cualquiera de la clase puede llegar a sentir algún día una atracción especial por un niño o por una niña, y que tanto una posibilidad como la otra están bien. Les explica también que sentir una atracción por alguien de su mismo s**o no les hace ser homosexuales para siempre, del mismo modo que sentir atracción por alguien del otro s**o no les hace ser heterosexuales para siempre. Esta maestra les pregunta si conocen a g**s y lesbianas. Una niña dice que su madre tiene unas amigas que lo son. La maestra aprovecha para preguntarles si a estas mujeres les pasa algo extraño y la niña contesta que no.
Niñas y niños relacionan los besos, sobre todo si son en la boca, con una iniciación a la sexualidad. Al hablar sobre ello, sienten una mezcla de sentimientos. Por un lado, está la curiosidad que les despierta las imágenes que ven en el seno de su propia familia, dando un paseo por un parque o en las películas. Por otro lado, sienten un poco de asco al pensar en la saliva que pasa de una boca a otra.
Un niño de 7 años le pregunta a su madre ¿a ti te parece mal que me dé besos con mi novia? Ella le pregunta dónde la quiere besar y él le dice que en la boca pero sin lengua. La madre le explica
que dar un beso es bonito, algo íntimo, sólo de los dos y que, por tanto, no es un motivo para presumir delante de las y los demás. También le explica que, a veces, las niñas y los niños se ven
obligados a besarse cuando las y los demás dicen ‘¡que se besen, que se besen…!’ y, en el fondo, no quieren besarse, o no lo quieren hacer delante de otras personas.
Las preguntas relacionadas con cómo se hace el amor o con cómo se besa son habituales. A veces, estas preguntas responden a la interiorización de imágenes erróneas que les llevan a tener una idea negativa sobre la sexualidad o sobre el cuerpo humano. Por ejemplo: Un niño de 10 años le preguntó a su profesor: ¿es verdad que las niñas tienen dientes en la va**na?
Las niñas y los niños suelen manifestar ante las otras personas una concepción de la sexualidad diferente. Las niñas suelen decir que la sexualidad es ‘hacer el amor’. Los niños pequeños también
suelen hablar así, pero, a medida que crecen, tienden más a usar la expresión ‘follar’. Algunos niños hablan de prostitución, vi**ra u orgía y, sin embargo, no es tan habitual que una niña hable en esos términos, son palabras que no expresan la sexualidad en la que muchas de ellas están pensando y probablemente tampoco la que se imaginan algunos niños.
Cuando una persona adulta les dice que va a hablarles de sexualidad, tanto niñas como niños sienten una gran expectación. Pero, algunos niños, cuando notan que en esa conversación no se les hablará de las técnicas o prácticas concretas que consideran ‘guarrerías excitantes’, propias de los anuncios de contactos o de lugares semejantes, ya no muestran tanta expectación.
Sin embargo, para la mayoría de las chicas, esta forma en la que estos chicos hablan de sexualidad les resulta violenta y de mal gusto. Algunos niños también lo sienten así, pero no se sienten tan libres para decirlo. Muchas se sienten hartas y cansadas por tener que escuchar todos los días expresiones y bromas que reducen la sexualidad a una pura técnica y el cuerpo femenino a un objeto a conquistar. Y, cuando este discurso cobra protagonismo, son ellas las que ya no sienten tanta expectación.
Un profesor plantea lo siguiente: ‘en las clases, si nos despistamos, nos pasamos el tiempo dando respuesta sólo a las expresiones más crudas planteadas por algunos chicos, dejando a un lado lo que dicen las chicas y los demás chicos. Esto es así porque lo que ellos dicen llama más la atención, genera más revuelo y resulta más urgente de afrontar por la carga de violencia que acarrea. Sin embargo, es habitual que alguna chica plantee cuestiones muy interesantes y, darle protagonismo, puede ser un buen punto de partida para ayudar a que los chicos, y también las chicas, aprendan a dar un sentido más sano y real a su propia sexualidad.’ A algunos niños les gusta alardear de que conocen muchos términos relacionados con la sexualidad, que ya saben mucho sobre esta cuestión y que están un poco de vuelta. Sin embargo, cuando se les explica qué significan algunos de los términos que utilizan, si se les explica, por ejemplo, que
cu*******us o felación quieren decir ‘estimular con la boca los genitales de la otra persona’, suelen poner cara de asco. Parece, por tanto, que en lo más profundo, ellos no buscan algo muy diferente a lo que buscan las niñas, que puede resumirse en sentir placer en relación con otro u otra, y no con técnicas desconectadas de esa relación. Pero, por la propia presión del grupo, a menudo no se atreven a expresar sus deseos y sentimientos reales. Un niño de 11 años se acercó a su maestra, tras una clase en la que estuvieron hablando sobre sexualidad, y le dijo en voz baja: ‘No pienses que yo soy como los demás niños, yo respeto a las niñas porque quiero que me respeten, y me gustaría tener una novia divertida, con la que pudiera pasármelo muy bien.’ Las niñas hablan más de la relación y del amor. Pueden decir, por ejemplo, que la sexualidad es cuando vas creciendo y vas sintiendo amor hacia otra persona, o también que es mostrarse cariño entre dos personas. Esto no significa que las niñas no se interesen por el placer y el disfrute que puedan sentir en estas relaciones, sino todo lo contrario, ellas se interesan por el placer sexual, pero no suelen desligarlo de las relaciones y los sentimientos. Una madre le preguntó a su hija si le parecía que sus profesoras y profesores hablaban lo suficiente sobre sexualidad. Y la niña contestó: ‘No, hablan muy poco, ya lo he comentado con otras niñas que nos encantaría que nos hablaran más sobre el amor.’ Pero, ¿A qué llaman amor?
Reducir la sexualidad a situaciones de enamoramiento no es real. Como ya hemos dicho, la sexualidad es algo que somos, más allá de si tenemos o no relaciones sexuales con otra persona, o
de si estamos o no enamoradas o enamorados. Aunque también es cierto que a mayor profundidad de sentimientos positivos hacia la persona con la que nos tocamos y / o besamos, más ricas serán las sensaciones que tengamos. En todo caso, lo que sí es fundamental es no desvincular la sexualidad del afecto, de la relación, del intercambio.

¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE SEXUALIDAD?Si estamos de acuerdo en que somos seres sexuados y que, por tanto, la se...
09/09/2026

¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE SEXUALIDAD?
Si estamos de acuerdo en que somos seres sexuados y que, por tanto, la sexualidad forma parte de nuestro ser, será fácil comprender que tratarla como un tema ajeno a nuestras sensaciones y experiencias, es quitarle su esencia, su alma.
Muchas veces, a la hora de hacer educación sexual, se presenta un compendio de técnicas o se muestran los aspectos biológicos de la sexualidad, como si la comunicación y los sentimientos
no formaran parte de ella. A veces, esta es la única manera con la que algunas personas adultas se encuentran cómodas para romper el hielo. Por esto, es mejor empezar a abordar la sexualidad de este modo a mantenerla en el silencio. Ahora bien, desvincularla totalmente de la relación y el intercambio, alimenta ese caldo de cultivo que anda por el ambiente y que propicia situaciones como esta:
Una niña de 12 años le contó a su madre que había escuchado en el colegio decir a un chico ‘yo, a fulanita, le haría una cubana’. La madre, sorprendida, le preguntó: ‘¿tú sabes qué es una cubana?’
La hija, con mucho desparpajo y orgullo de saber algo que su madre no sabía, contestó: ‘es cuando un chico frota su pene entre las tetas de una chica’. Y la madre mostró su asombro y entonces la hija, vacilando, le preguntó: ‘¿sabes lo que es una chilena?’ La madre asustada por lo mucho que parecía saber su hija, le dijo: ‘pues no lo sé, cuéntamelo’. ‘¡Es un tipo de remate que hacen los de fútbol!’, contestó disfrutando de tomarle el pelo a su madre. Después de aquello, ambas hablaron de por qué la hija sabía tantas cosas. Ella le dijo a su madre que muchos chicos hablan así, con obscenidad, y cuentan cosas relacionadas con la pornografía y el ‘s**o duro’; a ver quién dice algo más fuerte y, por supuesto, nada de sentimientos.
Estos chicos saben nombrar muchas técnicas, pero no saben casi nada sobre sexualidad. Ellos han hecho suyo un simbólico donde se priman los ‘contactos sexuales’, y se dejan en un segundo
plano las ‘relaciones sexuales’. Es un simbólico que ha estado más cerca del mundo masculino que del femenino, tal como lo expresa esta niña, pero que deja de tener sentido cuando a un niño se le da la oportunidad de hablar en primera persona de su propia vivencia sexual y él se atreve a dejar a un lado esa máscara para empezar a afrontar lo que realmente desea y/o teme.
Ahora bien, también es posible hablar de sentimientos y afectos como si fueran sólo un tema, como si fueran una cuestión desvinculada de las experiencias y de las vidas concretas de niñas y niños:
Una profesora se puso a jugar con un grupo de niñas y niños de 6 años al juego de la silla, de tal modo que quien se quedaba sin silla tenía que responder a una pregunta. A un niño le preguntaron
‘¿tienes novia?’ Él dijo que sí, pero la niña en cuestión lo negó. El resto se rió, se lo tomó a risa. En este mismo juego, le preguntaron a varias niñas ‘¿a ti qué te gusta más, ponerte falda o pantalón, el pelo corto o recogido, el color rosa o rojo?’ Como estaban jugando espontáneamente, dijeron la verdad. Casi todas las niñas llevaban pantalón y el pelo recogido y, sin embargo, habían dicho que les gustaba más el pelo suelto y la falda.
La monitora no supo aprovechar estas situaciones para hablar de lo que les pasaba. Sin embargo, estas son ocasiones que sirven para hablar sobre lo que significa para este niño concreto y esta niña concreta tener novio o novia, por qué les gusta una persona más que otra, cómo les gusta adornarse o vestirse, cómo se expresan, etc. O sea, para relacionar la sexualidad con su vida y su experiencia. Imaginemos que esta monitora, tras dejar pasar de largo estas situaciones, les explica en un día cualquiera, sin casi venir a cuento, que las niñas pueden vestirse como quieran, como más les guste. Este mensaje no les llegará con la misma fuerza y les será más difícil comprender la relación de lo que se les dice con sus propias vidas. Esta manera de tratar este tipo de cuestiones, puede hacer que asuman los mensajes como una simple opinión o postura. Por ejemplo, que lleguen a afirmar con rotundidad que las niñas son libres para vestirse como quieran, aunque luego, ellas mismas, no sean libres para hacerlo. O también, que un chico diga no tener nada en contra de la homosexualidad, pero que, cuando un amigo le dice que está enamorado de él, se sienta tan desconcertado que se vea incapaz de continuar con la conversación.
Una cosa es el discurso, otra cosa es la experiencia y la vida.

Diferencia sexualLa experiencia de vivir en un cuerpo femenino o en un cuerpo masculino y el sentido que cada cual da a ...
08/09/2026

Diferencia sexual
La experiencia de vivir en un cuerpo femenino o en un cuerpo masculino y el sentido que cada cual da a esta experiencia, es lo que denominamos diferencia sexual. La diferencia sexual no es lo
mismo que el género, o sea, no es lo mismo que los estereotipos que las sociedades patriarcales han caracterizado como lo masculino o lo femenino.
En una clase de 6º de primaria, una educadora propuso a las niñas y a los niños que contestaran a la siguiente pregunta: ¿Qué diferencias existen entre niñas y niños? Trabajaron la respuesta
en pequeños grupos. En la puesta en común, ellos y ellas expresaron que, además de las diferencias físicas, existían otras diferencias. Dijeron, entre otras cosas, que las niñas suelen ser más estudiosas, cariñosas y hablanchinas, mientras que los niños suelen ser más pegones, divertidos y revoltosos.
Dijeron también que es raro que a un niño le guste jugar a los juegos de ‘niñas’ y viceversa, aunque a veces esto sí ocurría. La educadora tomó nota en la pizarra de todo. Luego, poco a poco, tachó todos los calificativos que no tenían que ver directamente con el cuerpo y les planteó que la única diferencia real es la física, mientras que las otras son meras construcciones culturales. Y de este modo, niñas y niños vieron como esta mujer iba tachando todas sus reflexiones, dejándoles sólo con el s**o.
Con esta dinámica, ella les expresó que lo construido culturalmente no es real. Y con esta reflexión, dejó a las criaturas ‘desnudas’, sólo con su cuerpo, sin recursos, palabras, referentes para pensar sobre qué sentido están dando a su s**o y qué sentido quieren dar al mismo. Esto sucedió así porque, en su planteamiento, había un problema epistemológico: ella pensaba que cultura es sinónimo de constricción, sexismo, género; obviando el hecho de que ser humano o humana es ser
alguien que necesita de la cultura para pensar, ser y vivir.
Nuestra cultura no es un todo compacto. Por ejemplo, si hoy en día, tantas personas cuestionan el machismo, es porque ya existen referentes de libertad en la propia cultura para hacerlo.
Asimismo, la cultura nos condiciona, pero no nos determina totalmente. Cada persona puede llegar a sentir, a pensar, a preguntarse o a desear cosas nuevas, cosas no reconocidas ni aceptadas socialmente.
Y desde ahí, con los ‘mimbres’ que le da la cultura, puede crear ‘cestas nuevas’, puede abrir nuevos espacios en la propia cultura.
Por todo ello, hubiera sido más interesante preguntar a estas niñas y a estos niños cuestiones como ‘¿Todas las niñas son realmente cariñosas? ¿Todas las niñas son iguales entre sí?’, ‘¿Todos los niños son realmente revoltosos? ¿Todos los niños son iguales entre sí?’, ‘¿Las niñas que son cariñosas, lo son porque les han dicho que tienen que ser así, o porque han descubierto, al ver a otras que también lo son, que esta es una buena manera de ser?’, ‘¿Qué les pasa a los niños que no les gusta pegar? ¿Todos los niños que pegan lo hacen porque quieren?’
Y así, ellas y ellos podrían haber empezado a descubrir la diferencia entre modelo y referente.
Un modelo es un molde o un estereotipo a imitar mientras que un referente es una manera de
ser o de estar de la que podemos aprender. Los modelos moldean y constriñen la posibilidad para preguntarse quién y cómo queremos ser, mientras que los referentes permiten que encontremos herramientas para contestar a estas preguntas.
La propia educadora, en el transcurso de su trabajo, comprendió que no les podía tachar todo lo que no fuera cuerpo porque sin cultura, sin referentes, no es posible que una niña o un niño encuentren su centro y expresen su singularidad, no es posible que den un sentido libre a su diferencia sexual.

¿QUÉ ES LA SEXUALIDAD?La sexualidad es uno de los fundamentos de la experiencia humana. No es algo que tenemos, sino alg...
07/09/2026

¿QUÉ ES LA SEXUALIDAD?
La sexualidad es uno de los fundamentos de la experiencia humana. No es algo que tenemos, sino algo que somos. La sexualidad es la forma en la que cada cual expresa, comunica, siente, intima, da y recibe placer con la palabra y los cinco sentidos de su cuerpo sexuado.
En la medida que hombres y mujeres tenemos cuerpos diferentes, expresamos y sentimos parte de nuestra sexualidad de manera distinta. Esto no significa que todas las personas del mismo
s**o expresan su sexualidad del mismo modo. Todo lo contrario, existen muchas formas de sentir y expresar la sexualidad siendo mujer y siendo hombre. La expresión de la sexualidad no es instintiva, no está grabada y marcada por nuestro código genético; por el contrario, tiene mucho de aprendido.
Por eso, es diferente en cada persona y en cada contexto cultural y/o histórico.
La necesidad física y afectiva de tocarnos, de darnos placer y de intimidad, nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos. La sexualidad se reelabora a lo largo de una vida. En este sentido, una persona nunca termina de descubrir su propia sexualidad, tenga la edad que tenga.
Hay sexualidad cuando una niña se expresa, disfruta y siente todo su cuerpo mientras baila.
Hay sexualidad también cuando un niño se abraza suavemente a su madre mientras ésta le canta en voz baja. Y, por supuesto, hay sexualidad, cuando un niño y una niña sienten como su corazón
se acelera mientras se besan a escondidas detrás de un árbol, o cuando una niña siente un temblor especial al rozarse con la piel de otra niña.
Cada una de estas expresiones de la sexualidad tiene significados diferentes por formar parte de contextos y vínculos diversos. Cada relación implica un camino distinto de complicidad, disfrute, seducción y placer. Con algunas personas se desean y se pueden dar determinadas conductas mientras que con otras no.

EL DUELO Y SUS ETAPASLas 5 etapas del duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación es el recorrido que se t...
04/09/2026

EL DUELO Y SUS ETAPAS
Las 5 etapas del duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación es el recorrido que se transita para sanar la pérdida de un ser querido, según Elisabeth Kübler-Ross”.
Las 5 etapas del duelo según la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross* es una de las descripciones más populares conocidas sobre el tema. Esta dice que los dolientes no atravesarán por ellas en un orden prescrito sino que se trata de un marco que nos permite iniciar un proceso de aprendizaje donde finalmente comprenderemos que es posible convivir con esta pérdida y continuar en una realidad en la que este familiar ya no estará. Estas 5 etapas del duelo fueron propuestas por primera vez por Kübler-Ross en su libro de 1969 “On Death and Dying” donde, basado en su trabajo con pacientes en fase terminal, esta autora afirmó que luego de la muerte se inicia un proceso por el cual la gente lidia con esta pérdida.
Si bien como se menciona arriba, estas etapas no suceden en orden sino que vamos y venimos de ellas hasta finalmente aceptar la muerte como un hecho inevitable de la vida, la clave de estas etapas es comprender cómo se produce este proceso de duelo y en qué etapa usted se encuentra. A continuación te informaremos sobre cada una de estas fases.
PRIMERA ETAPA DEL DUELO: LA NEGACIÓN
Cuando una persona se entera de la enfermedad terminal o muerte de un ser querido, su primera reacción es negar la realidad de esta noticia devastadora.
La negación consiste en el rechazo consciente o inconsciente de los hechos o la realidad de la situación. Este mecanismo de defensa busca amortiguar el shock que produce la nueva realidad para sólo dejar entrar en nosotros el dolor que estamos preparados para soportar. Se trata de una respuesta temporal que nos paraliza y nos hace escondernos de los hechos. La frase que podría resumir la esencia de esta etapa es “Esto no me puede estar pasando a mí”.
En este primer momento, el mundo pierde sentido y nos abruma. Nos preguntamos cómo podemos seguir adelante. No es que estemos negando que la muerte o la pérdida se hayan producido sino que nos invade un sentimiento de incredulidad de que la persona que amamos no la veremos nunca más. Los sentimientos de esta etapa nos protegen brindando a nuestro cuerpo y mente un poco de tiempo para adaptarse a esta nueva realidad sin la persona fallecida. Luego el doliente comienza a sentirse como si lentamente estuviera despertando, recordando lo sucedido progresivamente.
Si bien la negación es una parte normal del proceso de duelo es importante destacar que si el doliente perdura durante mucho tiempo en ella puede llegar a ser perjudicial ya que al no aceptar lo que les ha ocurrido, no son capaces de enfrentar esta pérdida y seguir adelante. Cuando esta negación se hace persistente, la represión podría también dar lugar a enfermedades físicas como malestar estomacal, dolor de pecho o hipertensión.
SEGUNDA ETAPA DEL DUELO: LA IRA
Cuando ya no es posible ocultar o negar esta muerte comienza a surgir la realidad de la pérdida y su consecuente dolor.
Si bien los sentimientos de enojo estarán presentes con distinta intensidad durante todo el proceso de duelo, es en esta etapa donde la ira toma el protagonismo dirigiéndose este enojo al ser querido fallecido, a nosotros mismos, a amigos, familiares, objetos inanimados e inclusive a personas extrañas. Se siente un resentimiento hacia la persona que nos ha dejado causando un inmenso dolor en nosotros pero este enojo se vive con culpa haciéndonos sentir más enojados aún. La frase que podría contener la esencia de esta etapa es “¿Por qué yo? ¡No es justo!”, “¿Cómo puede sucederme esto a mí?” Esta comprensión del “por qué” de las cosas puede ayudarte a encontrar una cierta paz.
Puedes preguntarte, “¿Dónde ha estado Dios cuando me sucedía esto?”. De acuerdo a la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, es importante que los familiares y amigos del doliente dejen que éste exprese libremente su ira sin juzgarlo o reprenderlo ya que este enojo no sólo es temporal sino que, principalmente, necesario. Debajo de esta ira ilimitada se encuentra el dolor producido por esta pérdida. Si somos capaces de identificar esta ira y expresarla sin temores podremos comprender que ella es parte del proceso de curación.
Para eso se pueden emplear diversos métodos de expresión como escribir una carta al ser querido fallecido para expresar tu enojo, establecer un diálogo imaginario con ellos para compartir tus sentimientos, hablar con un amigo o familiar, realizar ejercicios físicos o bien practicar la meditación como un camino para calmar y canalizar estas emociones abrumadoras.
TERCERA ETAPA DEL DUELO: LA NEGOCIACIÓN
En esta etapa surge la esperanza de que se puede posponer o retrasar la muerte de la persona moribunda.
La etapa de negociación puede ocurrir antes de la pérdida, en caso de tener a una familiar con enfermedad terminal, o bien después de la muerte para intentar negociar el dolor que produce esta distancia. En secreto el doliente busca hacer un trato con Dios u otro poder superior para que su ser querido fallecido regrese a cambio de un estilo de vida reformado. Este mecanismo de defensa para protegerse de la dolorosa realidad no suele ofrecer una solución sostenible en el tiempo y puede conducir al remordimiento y la culpa interfiriendo con la curación.
Se desea volver a la vida que se tenía antes de que muriera el ser querido y que éste vuelva a nosotros. Se concentra gran parte del tiempo en lo que el doliente u otras personas podrían haber hecho diferente para evitar esta muerte. Las intenciones de volver el tiempo atrás es un deseo frecuente en esta etapa para así haber reconocido a tiempo la enfermedad o evitar que el accidente sucediera. La frase que resume esta etapa es “¿Qué hubiera sucedido si…?” Nos quedamos en el pasado para intentar negociar nuestra salida de la herida mientras pensamos en lo maravillosa que sería la vida si éste ser querido estuviera con nosotros.
Esta fase del duelo suele ser la más breve de todas las etapas ya que se trata del último esfuerzo para encontrar alguna manera de aliviar el dolor por lo que supone un trabajo agotador para la mente y el cuerpo al tener que lidiar con pensamientos y fantasías que no coinciden con la realidad actual. Por eso es importante conectarse con las personas y actividades del presente siguiendo una rutina que le brinde a tu mente la comodidad de realizar tareas regulares.
CUARTA ETAPA DEL DUELO: LA DEPRESIÓN
En esta cuarta etapa el doliente comienza a comprender la certeza de la muerte y expresa un aislamiento social en el que se rechaza la visita de seres queridos.
Se siente tristeza, miedo e incertidumbre ante lo que vendrá. Sentimos que nos preocupamos mucho por cosas que no tienen demasiada importancia mientras que levantarse cada día de la cama se siente como una tarea realmente complicada. Estos sentimientos muestran que el doliente ha comenzado a aceptar la situación. La frase que contiene la esencia de esta etapa es “Extraño a mi ser querido, ¿por qué seguir?”
En esta etapa la atención del doliente se vuelve al presente surgiendo sentimientos de vacío y profundo dolor. Se suele mostrar impaciente ante tanto sufrimiento sintiendo un agotamiento físico y mental que lo lleva a dormir largas horas. Además la irritabilidad y la impotencia toman un gran protagonismo ya que durante esta etapa se enfrenta a la irreversibilidad de la muerte.
Si bien el doliente siente que esta etapa durará por siempre es importante considerar que la depresión de este proceso de duelo no es sinónimo de enfermedad mental sino que se trata de una respuesta adecuada a una gran pérdida por lo que las emociones de la depresión deben ser experimentadas para sanar. Sé paciente contigo mismo y recuerda que sentir esta depresión es la manera de salir de ella.
QUINTA ETAPA DEL DUELO: LA ACEPTACIÓN
Es el momento en donde hacemos las paces con esta pérdida permitiéndonos una oportunidad de vivir a pesar de la ausencia del ser querido.
El doliente llega a un acuerdo con este acontecimiento trágico gracias a la experiencia de la depresión. Esta etapa no significa que estamos de acuerdo con esta muerte sino que la pérdida siempre será una parte de nosotros. Este proceso nos permite reflexionar sobre el sentido de la vida así como lo que queremos de la vida a partir de ahora. La frase que resume la esencia de esta etapa es “Todo va a estar bien”.
Esta etapa consiste en aceptar la realidad de que nuestro ser querido se ha ido físicamente por lo que debemos comprender que esta nueva realidad que vivimos sin él será nuestra realidad permanente de ahora en adelante. Se trata de aprender a convivir con esta pérdida y crecer a través del conocimiento de nuestros sentimientos. Comenzamos a depositar nuestras energías en nuestras amistades y en nosotros mismos estableciendo una relación distinta con la persona fallecida.
La rutina diaria toma un mayor protagonismo en la vida del doliente mientras que ya no se invocan los recuerdos del ser querido con sentimientos de culpa. Esta introspección te permitirá realizar una evaluación de tu vida y analizar cuál es el crecimiento obtenido durante este proceso a partir del cumplimiento de asuntos irresueltos. Esto se debe a que puedes observar que las cosas malas le suceden a la gente buena y a la gente mala también, por lo que la muerte no es percibida como un “castigo” sino como parte de la vida.

Dirección

Cuenca

Teléfono

+593998695153

Página web

Notificaciones

Sea el primero en enterarse: le enviaremos un correo electrónico cuando Psicología Cuenca publique novedades y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin y puede darse de baja en cualquier momento.

Contactar Con El Consultorio

Enviar un mensaje a Psicología Cuenca:

Atajos

Compartir